Playa de los Guíos en Santiago del Teide

Cuaderno de viajes

Mi primera impresión

24 Jun , 2013  

El primer café que pedí en Tenerife tuve que hacerlo en inglés. En inglés y con las medias puestas a pesar del calor. Definitivamente, pensé, hay inviernos e inviernos. Por ejemplo, el invierno que hacía apenas una hora había dejado ese día en Bilbao era de abrigo y leotardos. Un invierno de cafeterías, museos, galerías y seminarios. Uno muy querido y navideño. Y luego estaba el de Los Gigantes, al sur de Tenerife, con el que no contaba en absoluto. Se trataba de un invierno tendido al sol, enamorado del cielo y envuelto en sal. Un invierno inesperado, pero con el que me tocaba convivir.

Así que allí estaba yo, pidiendo un café por favor a veintitantos grados, con las medias puestas, el abrigo en la mano y la maleta en el suelo. Recuerdo la cara del camarero al pedírselo. Recuerdo su barba clara y su pelo largo. Pero, sobre todo, recuerdo que no me entendió. Era inglés. Y como la mayoría de los ingleses e irlandeses que trabajaban en ese pueblo, no sabía español. Por eso, aquel café se convirtió necesariamente en un coffee, please. Lo que no sabía es que, más tarde, pasados los meses, mi vida en Los Gigantes se transformaría en una eterna conversación en inglés.

Con los primeros please y thank you del invierno también llegaron mis primeros días detrás de la recepción de unos apartamentos, mis primeras tardes en la playa de Los Acantilados y mis primeros contactos con los residentes. Muchos días, a eso de las seis de la tarde, bajaba la empinada calle que lleva hasta la playa y, luego, varias horas después, la subía cansada de tanta ola y sol. De esta forma, durante el lento y agotador ascenso, pasaba por los quioscos llenos de prensa extranjera, y por los bares y restaurantes en donde la comida, la bebida y los espectáculos se anunciaban en inglés. Entonces, casi instintivamente, al mirar los negocios, las tiendas, las cenas que servían en las mesas de las terrazas y la arquitectura del lugar, me preguntaba: ¿Dónde está Tenerife?

Mientras tanto, el tiempo pasaba. Los turistas que atendía en la recepción de los apartamentos eran sobre todo ingleses, aunque también empezaban a llegar muchos rusos. Sin embargo, había muy pocos alemanes y franceses. De hecho, la primera y última familia francesa que atendí se marchó a los pocos días de llegar. “Es que vinimos a conocer Tenerife y nos hemos encontrado con Gran Bretaña”, dijeron. Y mientras les cobraba la estancia, yo me preguntaba si al turismo inglés que llegaba a ese lugar no habría que acostumbrarle más a las papas arrugadas con mojo, a los guachinches y los balcones de madera, a los “mi niño” y “mi niña”, a los desayunos con gofio y los tajaraste y, sobre todo, a esa magnífica sensación de entrar en un bar de copas y sentir que, allí, el extranjero eres tú.

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Sol Rincón Borobia (@RinconBorobia) es periodista y diplomada en Turismo.

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5 Comentarios

  1. RAQUEL dice:

    Me gusta……

  2. Roberto dice:

    Estoy completamente de acuerdo en lo que comenta Sol. Soy un defensor de lo nuestro y es lo que trato de enseñar y compartir. No creo que en ningún destino vacacional fuera de España nos pongan mojos, arrugadas, vinos canarios, postres canarios,etc…

    Cada país o destino nos brindaría sus costumbres. ¿Qué sentido tiene ir a conoer un lugar y encontrarte lo mismo que tienes en casa?

    Últimamente las propuestas de algunos hoteles son la cocina sostenible y potenciar lo nuestro. Creo que estamos a tiempo de “salvar” esto y potenciar lo nuestro al máximo. El cliente que nos viene de fuera, creo por la experiencia de 14 años en las cocinas y comedores de los hoteles de nuestro querido sur que viene a relajarse, disfrutar del clima y a comer. son unos comilones, es evidente! Pero si le damos lo mismo que pueden comer en cualquier otra parte del mundo, somos “un destino más”. No nos estamos diferenciando absolutamente en nada.

    Sinceramente creo que hay mucho turista que demanda sus queridas “pommes frites” que vienen en muchas ocasiones del mismo país de origen que ellos. Si lo analizamos y no creo equivocarme, alguna vez se habrá dado el caso de que un turista inglés se comiera en Tenerife una papa frita que cultivaron en su mismo pueblo en Reino Unido.

    Por el contrario pienso que está el otro grupo de turistas que como relata Sol, buscan conocer lo nuestro. Visitan la casa del vino y de la miel, investigan sitios típicos de comida canaria.

    Un 10 para los establecimientos que potencian lo nuestro.

  3. Sol Rincón Borobia dice:

    Hola Roberto. Gracias por tu comentario. Tenerife es una isla fantástica y tiene gente, tradiciones, comida y flora que estoy segura son la envidia de muchos países. Es una pena el empeño que ponen algunos por esconder todo esto. Un saludo.

  4. Roberto dice:

    Hola Sol, de eso mismo trató mi primer post del blog, de como está todo manipulado de tal forma para que se tape lo que a todos nos gustaría que vieran y se los lleven a comer y visitar multinacionales mediante las cuales ni el dinero de sus compras se nos queda aquí.
    Pero bueno, siempre que existan estas opiniones nuestras serán la competencia de esos intereses en esconder. Saludos!

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