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Turismo y sociedad

Todo el mundo viaja… ¿todo el mundo?

26 Feb , 2014  

Hace ya unos cuantos años causó cierto revuelo mediático un estudio que realizaron Teresa Garín y María José Moral sobre los datos de FAMILITUR del que se extrajo el siguiente titular: “Uno de cada diez españoles no ha salido nunca de su provincia”. Por aquel entonces (2009) yo había hecho junto al profesor Manuel Santana Turégano (ULL) un pequeño trabajo sobre las desigualdades en el consumo turístico, aprovechando los datos de una encuesta a una muestra de la población española realizada en el IESA-CSIC para la Junta de Andalucía. Tras mucho batallar, aquel trabajo acaba de ser publicado en la revista PASOS con el título “Consumo turístico y desigualdad social en España” y me propongo contarles algunos de sus resultados.

Entre los distintos medios que se hicieron eco de la noticia y consultaron nuestra opinión, se me ha quedado grabado el asombro de varias periodistas ante el “inquietante” dato de que había gente que nunca había realizado un viaje turístico o que, en el transcurso de un año, en torno a la mitad de la población española no viajaba. A todo ello se sumaba una aparente paradoja, ya que el mismo FAMILITUR nos mostraba que los desplazamientos turísticos de los españoles alcanzaban un volumen descomunal: ¡más de 700 millones de “viajes”! (He entrecomillado viajes porque aquí FAMILITUR contabiliza también los desplazamientos reiterados a segundas residencias). ¿Cómo eran posibles tantos viajes si había tanta gente que no viajaba y la norma social parecía ser hacer uno o dos viajes al año? La explicación obvia era que había un grupo que hacía muchos viajes y tiraba de la media, pero pronto descubrimos que el problema era más complicado.

En primer lugar, porque los que no viajan tienen distintos motivos para no hacerlo. Tendemos a asumir (y la sorpresa de aquellas periodistas reflejaba este prejuicio social) que quien no viaja es porque no puede hacerlo: pensamos que viajar es una necesidad universal, pero no todo el mundo puede permitírselo. La realidad es que nuestros datos indicaban que el dinero no era el único motivo para no poder viajar, ya que la falta de tiempo o de condiciones físicas, mentales o familiares también influía. Pero es que, además, una parte no pequeña de nuestros encuestados que no habían viajado en el año anterior señalaban motivos que indicaban un rechazo al viaje (no me gusta viajar) o la preferencia por otras actividades distintas del turismo.

La siguiente tabla muestra el abanico de motivos que recogimos inicialmente y cómo los clasificamos según consideramos que no querían (232 encuestados) o no podían (443) viajar. Como pueden apreciar, casi una de cada tres personas que no viajan no lo hacen porque no puedan, luego no todo el mundo quiere viajar.

Motivos señalados por los encuestados que no habían viajado y clasificación. (Respuesta múltiple). Fuente: Rodríguez González y Santana Turégano, 2014, pág. 37.

Motivos señalados por los encuestados que no habían viajado y clasificación. (Respuesta múltiple). Fuente: Rodríguez González y Santana Turégano, 2014, pág. 37.

Por otra parte, encontramos que entre los que viajaban también había importantes diferencias. De estudios cualitativos previos sabíamos de la prominencia  de una norma social de consumo, no escrita, que prescribía uno o dos viajes al año (en verano y en Semana Santa o Navidad) y de la gestación de un nuevo modo de consumo turístico que prescribía un mayor número de viajes, más cortos y a lugares distintos. Era el lugar común de los gurús turísticos en la década pasada: todo el mundo va a viajar más a menudo, a sitios diferentes y a hacer cosas distintas durante sus viajes. En aquel momento nos preguntamos: ¿todo el mundo? ¿Quién está realmente viajando de esa manera ahora? Eso nos llevó a medir (estimar) qué porcentaje de gente viajaba tres o más veces al año y averiguar si estas personas tenían algunos rasgos sociológicos característicos.

Tendré que dejar la segunda cuestión para una futura entrada sobre segmentación y centrarme en un aspecto clave: ¿cómo se distribuyen (o reparten) los viajes turísticos entre los que viajan? Como se aprecia en la siguiente tabla, solo un 21% de los encuestados viajaba 3 o más veces al año, pero este colectivo llegaba a realizar el 72,4% del total de viajes de los españoles. En consecuencia, los viajeros frecuentes que anunciaban el “nuevo” modo de consumo turístico apenas suponían una quinta parte de la población española, en un momento en el que la crisis apenas había dejado sentir sus efectos. Posteriormente, como muestra FAMILITUR y bien saben nuestros hoteleros, la reducción en el número de viajes de los españoles ha sido particularmente drástica.

Tipología de posiciones ante el consumo turístico. Fuente: Rodríguez González y Santana Turégano, 2014, pág. 38

 

Foto: Turismo de Tenerife.

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Pablo Rodríguez González es doctor en Sociología del Turismo y profesor en la Universidad de La Laguna

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