Oficina de Ashotel

Fórmate y avanza

Corporativismo o realidad emocional

14 Abr , 2014  

El sentir un lugar, una ciudad, un rincón o una empresa como tuya, como el refugio donde desarrollarte a cualquier nivel de los que sea lícito hacerlo, es un privilegio para cualquiera de los que lo sentimos. Esto es un hecho claro para todas las personas conscientes de la existencia de diversidad de ámbitos en los que tenemos que interactuar por un motivo u otro.

Por suerte, colaboro anualmente con varias entidades que desarrollan acciones formativas para el empleo, y la mayoría de las veces me siento partícipe directo del equipo de trabajo con el que, codo con codo, labramos no solo aprendizajes teóricos y prácticos al alumnado, sino mejoras en su vida personal, en las que una subida de autoestima desemboca en que consigan un puesto de trabajo en un sector que da oportunidades a quien desee estabilizarse en el mercado profesional. Y eso me genera una motivación importante que hace que pueda seguir ofreciendo lo mejor de mí mismo como docente.

Tengo el orgullo de todo ello, de poder haberlo experimentado muy arraigadamente especialmente en Ashotel, una entidad donde las personas hacen grande el nombre, donde los trabajadores y trabajadoras que la componen o, humildemente corrijo, la componemos, distinguimos dónde estamos, cómo somos y cómo deben de seguir haciéndose las cosas.

Volviendo al pasado, en uno de los proyectos de 2013, una de las gestoras de formación de Ashotel necesitaba que le tramitara en cinco días una documentación de un grupo de alumnos, pero que si la podía tener antes de dicha fecha le facilitaría el trabajo. Recuerdo perfectamente la motivación que me generó aquel reto y desde el momento en que colgué el teléfono con ella no dormí hasta las cinco y media de la madrugada para que dicho trámite estuviese enviado y almacenado en la bandeja de entrada de su correo a las 8:00 horas del día siguiente.

Recordé esta anécdota hace unos días cuando a raíz de una experiencia personal pensé que el esfuerzo que consigues de los demás sin pedirlo y la voluntad de poder, tal como he mencionado, no se crea de modo obligado, no se fuerza con presión, no se logra a base de amenazas, no se obtiene con sufragio negativo y, sobre todo, no se consigue jamás si no existe un equilibrio entre productividad y bienestar en los trabajadores.

Y, como siempre, yo opto por el optimismo y los buenos pensamientos. Por eso me nace dar las gracias al equipo técnico de esta Asociación hotelera por todo lo aportado, tanto en el ámbito personal como profesional, un equipo que para mí es el contrafuerte fundamental de lo que se conoce como Ashotel.

 

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Alberto Martínez Rodríguez es ‘couch’ ejecutivo del sector hotelero y formador ocupacional en hostelería

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2 Comentarios

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