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The Financial Post

Impacto de la nueva norma mundial que regula los contratos de arrendamiento financiero

22 Mar , 2019  

Muchas noticias y comentarios venimos escuchando estos últimos meses sobre el impacto real que la aplicación de determinadas Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) tendrán en el balance y situación de determinadas empresas cotizadas. Sin entrar a profundizar, las Normas Internacionales de Información Financiera (IFRS por sus siglas en inglés) son un conjunto de estándares internacionales de contabilidad que establecen los requisitos de reconocimiento, medición, presentación e información que se deben aportar sobre las transacciones y hechos económicos que afectan a las empresas y que se reflejan en los estados financieros. Su desarrollo responde esencialmente al deseo de unificar criterios a nivel mundial y tener un estándar contable común. A continuación, evaluaremos el impacto de la entrada en vigor el pasado 1 de enero de una de estas normas específicas, como es la NIIF 16 que regula los contratos de arrendamiento.

A grandes rasgos, hasta la entrada en vigor de la NIIF 16, los arrendamientos financieros (contratos por los que el arrendador cede al arrendatario el derecho hacer uso de un bien a cambio del pago de una renta durante un periodo determinado), se contabilizaban en la cuenta de resultados (PyG). Sin embargo, para aquellas empresas cotizadas y/o las que tienen deuda cotizada (bonos corporativos), se ha introducido un tratamiento común para todos los tipos de arrendamientos, independientemente de si los riesgos de propiedad del activo se transfieren al arrendatario o no, que obliga a las empresas a incorporar el valor de todos sus alquileres, leasing de inmuebles, de instalaciones, equipos y vehículos como una obligación financiera en su pasivo, y el derecho de uso como un activo. Si bien hasta la fecha se diferenciaba el tratamiento contable, en función de si se transferían o no los riesgos del bien del arrendador al arrendatario, posibilitando que los arrendamientos operativos en los que no había transferencia de riesgo se llevaran a la cuenta de resultados, con la entrada de la nueva norma y con el objeto de que los Estados Financieros presenten una imagen más real, global y menos sesgada del riesgo crediticio de cada sociedad, actualmente no existe esa distinción. La contabilización a partir de ahora se realizará registrando en el activo el valor presente de todos los pagos comprometidos en los arrendamientos operativos formalizados, aumentando las obligaciones de pago del pasivo en la partida de otros pasivos financieros. Quedarán excluidos de este registro los arrendamientos a plazos inferiores a 12 meses y sobre activos de bajo valor económico, tales como como teléfonos, impresoras, ordenadores, etc.

Empresas como Inditex, Telefónica, IAG, Repsol, Melia y las principales entidades financieras del país ya han anunciado incrementos ingentes en su deuda al considerar el valor de sus bienes alquilados. Así, el incremento de deuda estimado en las empresas del Ibex superará los 35.000 millones de euros (casi un 15% de deuda adicional). Destacan empresas como Inditex, cuya deuda se incrementará en casi 7.000 millones de euros derivada del alquiler de sus tiendas por todo el mundo, y en más de 8.000 millones de euros en el caso de Telefónica, pues se tienen en cuenta en cuenta los contratos de arrendamiento de sus principales activos como son torres, circuitos, oficinas, tiendas, etc. El alquiler de aeronaves, inmuebles y otros equipos en el caso de IAG implicará un incremento de más del 50% en sus niveles de deuda (más de 5.000 millones de euros de impacto), y de más de un 200% en el caso de Meliá asumiendo los más de 100 hoteles en régimen de alquiler que gestiona. El sale & lease back de las carteras de sucursales y oficinas centrales de las entidades financieras ha generado un impacto considerable en el sector financiero. Sin embargo, este efecto en los incrementos de deuda se traducirá en un ajuste en los niveles de EBITDA (beneficio bruto de explotación), ya que no se registrará para su cálculo el coste de los alquileres que se venía abonando hasta ahora, limitándose el impacto en el resultado neto a la deprecación por el uso del activo (símil de la amortización contable) y a los gastos por intereses del arrendamiento.

Si bien por el momento no se ha determinado la entrada en vigor definitiva de la Norma del Plan General de Contabilidad, es evidente que se alterarán las métricas de endeudamiento y valoración de los agentes de mercado y de las agencias de rating, con el objetivo de mitigar la pérdida de calidad crediticia por un mero efecto contable que las empresas afectadas podrían tener atendiendo a sus ratios de apalancamiento (Deuda neta/EBITDA), o valoración en base a múltiplos sobre un EBITDA, que no recogen los costes asociados a arrendamientos claves para desarrollar la actividad.

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Johanna Prieto González es la responsable del departamento de Finanzas Corporativas de Cross Capital (@CrossCapital)

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