Dream Gran Castillo Resort, renovación hotelera

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Los productos turísticos en la renovación, ¿todo vale?

14 Jun , 2013  

Tal vez por el paso del tiempo, por el uso repetido y la consolidación en los mercados, suena bastante y con razón la necesidad de renovación del destino Canarias, y en él prácticamente todas las áreas que hasta el momento se han presentado a los potenciales turistas y han competido por su decisión de compra. Isla a isla, zona a zona, se redunda en la cuestión de mejorar o crear infraestructuras de alojamiento,  en menor medida de ocio y, según las querencias, de restauración.  La propia evolución de la actividad turística, o casi mejor, de la demanda (consumidores de nuestro clima que ahora reclaman experiencias y emociones sentidas como únicas), ha impulsado la implementación de nuevos tipos de productos y servicios o, al menos, una revisión crítica de los existentes. No sólo grandes empresas y más grandes inversiones, sino renovadas o adaptadas ideas para el disfrute del tiempo en el destino que van de la mano de pequeños y medianos emprendedores del turismo.  La naturaleza y la cultura, los paisajes y sus usos, la salud y el relax, o cualquiera de las combinaciones posibles, se han potenciado como elementos de observación, actividad y disfrute, añadidos al entretenimiento en parques y espacios preparados al efecto.

Los pilares de la calidad turística parecen, ahora y siempre, estar enclavados en la profesionalidad, en personas motivadas y cualificadas, además de sustentados en buenas condiciones de infraestructura. Un ligero repaso a los productos turísticos ofertados en destino hace posible detectar algunas tensiones. El crecimiento de la oferta se ha realizado a golpe de iniciativas individuales con escasa coordinación (salvedades hay) y casi sin relación con el vecino (empresario tradicional, otro emprendedor, hotelero, institución, etc.), cuando no con el entorno. Buenas ideas se encuentran al borde del fracaso o se han suspendido temporalmente por no visibilizarse de forma adecuada,  diluyéndose por numerosas y tendiendo a confundir al cliente en una maraña publicitaria con poco criterio. Vacíos que, favorecidos por la crisis y la puesta en valor de nuevos mercados, favorecen el intrusismo o la picardía empresarial. Servicios percibidos como de excelente calidad, enfrentados a los que desdibujan la experiencia satisfactoria en el destino.

En el núcleo se encuentra un cierto desconocimiento detallado de la oferta, además de las algunas veces mencionado descontrol normativo y falta de coordinación de los implicados. Parece urgente el impulso de reconocimientos de calidad y su visibilización, la ordenación de la mal llamada oferta complementaria, la regulación y/o control de algunas actividades olvidadas, la promoción de la cooperación. En suma, una gestión integral del producto turístico ofertado en destino.

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Agustín Santana Talavera es el director del Instituto Universitario de Ciencias Políticas y Sociales de la ULL y de PASOS, revista de Turismo y Patrimonio Cultural

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