Me gustaría centrarme en este post en las capacidades innatas desarrolladas por un mismo individuo en diversos contextos y los resultados visiblemente variables entre uno y otro. Esta es una cuestión que llevo analizando desde hace años, intentando llegar a un fin lo más objetivo y coherente posible. Y para ello parto de mis experiencias así como de la de diversos trabajadores del ámbito de la formación y la hotelería.
De esta forma, destacaría algunos aspectos clave ligados a todos los anteriormente expuestos en este blog. Me refiero a los siguientes:
Queda claro que cada uno de estos puntos son relevantes para cualquier empresa y que la suma de ellos es la que hace la diferencia entre una entidad y otra. Es aquí donde dentro de la parcialidad más lidiada no puedo dejar de hacer mención al sociólogo Randalls Collins y su tesis credencialista, la cual confronta el funcionalismo de Talcott Parsons, que afirma que realmente lo que sucede es que los individuos más cualificados no ocupan cargos que requieran un elevado conocimiento, sino puestos muchas veces burocráticos, y que los individuos adscritos al poder se basan enérgicamente en desarrollar una comunicación de masas. Esta es la realidad de la sociedad moderna, por lo que se deberían hacer cambios en la estructura productiva y las nuevas necesidades ocupacionales.
En conclusión, me gustaría citar el pensamiento de Collins, Bordieu y Passeron y su perspectiva institucionalizada de la reproducción cultural empresarial y los efectos que pueden llegar a producir en la conciencia de los diferentes grupos sociales.
El acceso a un tipo u otro de puesto, muchas veces no depende solo de las cualidades psicológicas del sujeto, sino también de su posición en la estructura social, que depende, a su vez, de la división del trabajo
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