Andrés Déniz (1961) no conoce otro empleador que el hoy Atlantic El Tope, histórico hotel de Puerto de la Cruz, donde desembarcó un 22 de julio de 1975, recién acabada la EGB. En aquella época, con apenas 14 años, sabía que como no quería seguir estudiando, la opción que se le abría era comenzar a trabajar. Eran tiempos sin currículum ni procesos de selección, aunque es cierto que en su primer contrato se establecían 15 días de prueba. La superó, obviamente, en el área de platería, en cocina, fregando cubiertos y platos, un departamento en el que ha ido evolucionando hasta ser el jefe de Partida, mano derecha del jefe de Cocina. Han pasado cinco décadas. En todo este tiempo, solo hubo un paréntesis: cuando con 19 años se fue a hacer la mili a Valladolid. Y a la vuelta regresó a su hotel. Sus compañeros y compañeras del hotel le rindieron un sencillo y emotivo homenaje el pasado 22 de julio. “No siempre se cumplen 50 años en una misma empresa”, dijo sonriendo. Muchos cambios experimentados por el camino, pero con la misma ilusión entra aún a diario y es el alma de las camareras de piso, a las que siempre les hace el café por las mañanas. El próximo febrero se jubila y aunque no ha pensado muy bien a qué va a dedicarse, le tiene el ojo echado a su pequeña huerta en Santa Úrsula, aunque también tiene la ilusión de viajar a Cuba, donde nació su padre y aún conserva familia.
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