El turismo en Canarias, que representa aproximadamente dos tercios del PIB regional, ha sido durante décadas el motor económico de las islas. Sin embargo, este modelo de crecimiento desenfrenado ha desbordado las infraestructuras esenciales y afecta a la calidad de vida de los residentes. La falta de una planificación adecuada y una visión política cortoplacista han generado una crisis visible: carreteras congestionadas, servicios sanitarios y educativos sobrecargados, e incluso la contaminación de aguas fecales en playas, que ha obligado a cerrar temporalmente espacios naturales emblemáticos para el turismo.
Este modelo no ha beneficiado equitativamente a la población local, que se ve afectada por salarios mejorables en el sector turístico y observa con frustración cómo gran parte de la riqueza generada no permanece en el archipiélago, entre otras cosas, porque una enorme proporción de la planta hotelera ha sido adquirida por fondos de inversión, principalmente extranjeros. La congestión de infraestructuras también repercute en problemas ambientales severos, con núcleos urbanos en las zonas costeras que presentan densidades de población alarmantes y modelos urbanísticos y de edificación muy cuestionables.
A este panorama de saturación turística se suma una crisis migratoria sin precedentes. La isla de El Hierro, con 11.646 habitantes (dic. 2023), ha experimentado un flujo migratorio tal que el número de inmigrantes irregulares en la isla supera a la población local, una situación insólita e insostenible para una isla de solo 268,7 km². La respuesta política se ha limitado a solicitar apoyo del gobierno central para una redistribución en la península, una medida insuficiente para abordar un problema estructural que requiere políticas activas de retorno y control en las costas.
Propuestas para una Canarias sostenible: inspiración internacional
Para enfrentar estos desafíos, el informe ‘Canarias 20 años’, elaborado en 2014 por la ULL y la ULPGC con la participación del sector privado, incluyendo a un servidor, propone una serie de medidas que pueden ser clave para redirigir el modelo hacia un desarrollo más equilibrado. Aquí presento estas propuestas complementadas con experiencias exitosas de otras partes del mundo:
- Diversificación económica
- Incentivos para nuevos sectores productivos: Irlanda ha utilizado exitosamente incentivos fiscales y educativos para atraer empresas tecnológicas, haciendo que su economía pase de ser dependiente de la agricultura a convertirse en un referente de innovación. Canarias podría replicar estos incentivos, especialmente en sectores como la tecnología y la energía renovable, aprovechando su posición geográfica estratégica. Asimismo, Irlanda se ha consolidado como un centro financiero internacional que da soporte a la industria de los fondos de inversión.
- Impulso a la agricultura sostenible: Hawaii ha implementado programas de apoyo a la agricultura local, incentivando a los agricultores a cultivar productos de alta calidad que reemplacen las importaciones. Canarias con el apoyo de ayudas europeas que complementen a los propios presupuestos de la Comunidad Autónoma, podría crear por ejemplo una marca local “bio” de frutas y vegetales, que no solo atraiga al turismo, sino que también aporte a la autosuficiencia alimentaria.
- Revisión del modelo turístico
- Límite de visitantes y tarifas sostenibles: destinos como Venecia y Machu Picchu han implementado tarifas de entrada y límites de aforo. Canarias podría establecer tarifas de conservación ambiental en áreas naturales sensibles, generando ingresos que se destinen al mantenimiento de estos espacios y fomentando un turismo más comprometido.
- Fomento del turismo de “valor añadido”: Nueva Zelanda promociona un “turismo verde” que apela a viajeros de alto poder adquisitivo, interesados en experiencias personalizadas y respetuosas con el medio ambiente. Canarias puede desarrollar esta línea ofreciendo ecoturismo, servicios de bienestar y turismo deportivo, disminuyendo la dependencia del turismo de masas.
- Reforzamiento de las infraestructuras y servicios públicos
- Descentralización de hoteles y regulación de viviendas vacacionales: ciudades como Ámsterdam y Berlín han regulado las viviendas turísticas para proteger la disponibilidad de residencias para locales. Canarias podría aplicar restricciones similares en áreas críticas para evitar la subida de precios y garantizar acceso a la vivienda para los residentes.
- Integración del transporte público: Singapur ofrece un modelo efectivo de “billete único” que permite a los usuarios utilizar todos los medios de transporte de la ciudad con un solo ticket. En Canarias, implementar un sistema integrado de transporte mejoraría la conectividad entre islas y dentro de cada una, reduciendo el tráfico y mejorando la experiencia tanto para residentes como para turistas.
- Control y gestión de la inmigración
- Programas de integración y retorno voluntario: en Grecia se han implementado programas de retorno voluntario financiados por la Unión Europea, donde se facilita el regreso seguro de inmigrantes a sus países de origen con apoyo económico. Canarias podría explorar alianzas similares, abordando la capacidad limitada de las islas para acoger flujos migratorios de gran escala.
- Convenios de cooperación internacional: Italia ha trabajado con Libia y Túnez para controlar los flujos migratorios, estableciendo protocolos de rescate y repatriación. Canarias, dada su proximidad al continente africano, podría beneficiarse de acuerdos bilaterales a formalizar por España con Marruecos, Senegal y otros países de origen, para gestionar de forma más estructurada el control de fronteras y los retornos, contando con apoyo de la UE.
En conclusión, el turismo masivo y la crisis migratoria han puesto a Canarias al límite. La sostenibilidad del modelo actual requiere de una revisión integral y el compromiso de todos los sectores, incluyendo la adopción de políticas a largo plazo que prioricen el bienestar de la población local y la conservación del medio ambiente. Para Canarias, la elección es clara: adaptarse hacia un modelo de turismo y desarrollo sostenible o arriesgarse a un colapso que afectaría tanto a los residentes como a los visitantes. Lo que se requiere es determinación y acción por parte de la clase política.
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Munesh Melwani es economista y socio fundador de una empresa especializada en servicios financieros

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