Trabajo en un hotel

8M y Generación Z: mujeres en tiempos volátiles

8 Mar , 2025  

Seis trabajadoras del sector hotelero de Tenerife y menores de 28 años reflexionan con motivo del Día Internacional de la Mujer sobre los mitos de la denominada ‘generación de cristal’, a la que pertenecen, sus retos, obstáculos y demandas laborales

Son las 9:30 horas del 5 de marzo y las lluvias de esta semana dan una tregua. Un sol generoso se lleva el protagonismo inicial en la terraza del Hotel Taburiente de la capital tinerfeña, punto de encuentro de la sesión fotográfica y posterior charla en la que participan estas seis jóvenes trabajadoras que van a compartir un desayuno. Son coetáneas y trabajan en diferentes departamentos y empresas de Tenerife. Solo dos de ellas se conocen entre sí y aunque algunas confiesan no tener muy claro de qué se va a hablar, todas muestran un entusiasmo contagioso. Son Ana González Cancio (Pontevedra, 1998), camarera de Bares en Marylanza Suites & Spa; Rocío Rodríguez-Monge Artime (Madrid, 1999), recepcionista en NH Tenerife; Celia Bethencourt Herrera (La Laguna, 1998), técnica de Sostenibilidad en Ashotel; María Herrera Ruiz (La Laguna, 2001), responsable de venta de excursiones en GF Noelia; Olga Guniaeva (San Petersburgo, Rusia, 2000), project manager en La Laguna Gran Hotel; y Adrianna Navarro (Ciego de Ávila, Cuba, 1998), camarera de pisos en el Hotel Taburiente.

Esta generación, acuñada como la ‘generación de cristal’, se enfrenta al tópico que la encasilla como ‘floja’, con escaso compromiso profesional. Es la última generación que se ha incorporado a un mercado laboral en tiempos volátiles, de muchos cambios y muy rápidos, muchas veces sin tiempo para procesarlos, con muchas incertidumbres y quizá menos certezas. Ellas se muestran contrarias a que se las encasille y se las tilde con estas etiquetas y consideran que no son equiparables los tiempos de hoy y sus dificultades con los de generaciones anteriores.

Olga, Rocío, Adrianna, Ana, Celia y María, en el hall del Hotel Taburiente.

 

Viven de modo diferente a quienes las anteceden el 8M. No han participado en ninguna manifestación reivindicativa de esta fecha, porque las ven “muy politizadas”, aunque comparten varias de sus demandas, en especial la relacionada con la libertad sexual de las mujeres, el miedo en ocasiones de llegar solas a casa de noche o las dificultades de conciliación para ser madres, algo que aún no se plantean por edad y proyección profesional, aunque consideran que, de seguir el problema de la vivienda, ven comprometida una emancipación absoluta. Hoy comparten piso con sus parejas, amigas o, incluso, con su familia, pero ninguna puede vivir sola económicamente hablando.

 

Seis historias, seis vidas

Ana González Cancio.

Ana González Cancio (26) nació en Pontevedra, pero aun siendo bebé se vino con su familia a vivir a Tenerife, concretamente a Arona, donde reside actualmente. Tras terminar la ESO realizó estudios de auxiliar de Farmacia, una especialidad en la que finalmente no ha trabajado. Tras un año como camarera en un hotel del sur de Tenerife, entró en la plantilla de Marylanza Suites & Spa en 2018, donde hoy trabaja como camarera de bares. Con grandes dotes para relacionarse con los clientes, hoy desempeña su labor en los diferentes bares de su hotel, un establecimiento que define como “tranquilo”, en el que cuenta con un horario estable, que le aporta “calidad de vida”, a pesar de que en su puesto se trabaja por turnos rotatorios.

Rocío Rodríguez-Monge.

Rocío Rodríguez-Monge Artime (25) recaló hace apenas un mes en el hotel NH Tenerife como recepcionista. Llegó a la isla el pasado mes de octubre con varias amigas desde Madrid con el ánimo de “cambiar de aires y buscar trabajo”. De pequeña estuvo de vacaciones en la isla y sentía que tenía que volver. Tras realizar el Grado de Turismo en su ciudad natal, comenzó a trabajar como recepcionista en un hotel del área de servicios de Barajas, donde estuvo dos años. A su llegada a Tenerife puso el foco en encontrar trabajo en un hotel del área metropolitana, porque no tenía vehículo y prefería no tener que coger ningún transporte para desplazarse a su puesto de trabajo. Tras varios meses de búsqueda a través de algunas plataformas online, optó por presentar su currículum directamente en varios hoteles de Santa Cruz. En NH Tenerife buscaban en ese momento a alguien para la Recepción y la entrevistaron para el puesto. “Me dijeron que se me notaban las ganas de trabajar y creo que eso fue decisivo a la hora de que me eligieran”, cuenta.

Celia Bethencourt.

Celia Bethencourt Herrera (26) terminó el Grado en Turismo en la ULL y enfocó su especialidad hacia la sostenibilidad con el Máster en Economía Circular y Desarrollo Sostenible, además de ejercer como guía oficial de Turismo en el Ayuntamiento de La Laguna durante 8 meses. Realizó prácticas en Ashotel durante 10 meses, en el marco del programa Investigo del Servicio Canario de Empleo, periodo tras el cual fue contratada por la patronal hotelera para el mismo departamento, en el que lleva casi un año como técnica. Con antelación trabajó también como camarera en un campo de golf y como recepcionista durante medio año en un hotel de Puerto de la Cruz. Implicada de lleno en el despliegue de la Estrategia de Sostenibilidad de Ashotel, contribuye a la implementación de herramientas como guías, autoevaluaciones, contenidos web y creación de eventos vinculados al área de proyectos.

María Herrera.

María Herrera Ruiz (24) se graduó en Turismo por la ULL y tiene estudios en Relaciones Internacionales por la Universidad de Yonsei, Corea del Sur, donde vivió una temporada. También cuenta con formación en Publicidad y Community Management por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Su trayectoria profesional ha estado ligada desde hace dos años al hotel GF Noelia, en Puerto de la Cruz, en el que hoy desempeña un doble rol como responsable comercial de las excursiones de la zona norte de Tenerife y recepcionista. “Yo tuve suerte, porque el primer currículum que puse fue en el Noelia y me cogieron; aquí he desarrollado diferentes roles”, recuerda. Primero lo hizo en el área de atención al cliente en el bazar y después se integró en el equipo de Emociónate Tours, empresa de Grupo Fedola, matriz de GF Hoteles. En la parte comercial, María se ocupa de la venta de excursiones al público y a grupos, de la organización de transfers a los hoteles, la provisión de información turística y la intermediación entre proveedores del norte y la gerencia de la empresa.

Olga Guniaeva.

Olga Guniaeva (24) nació en San Petersburgo, Rusia, y con 10 años se vino a vivir con su familia a Tenerife, concretamente a Puerto Santiago. Realizó un Grado de Turismo en la ULL y posterior MBA en Dirección de Empresas. Hizo sus prácticas de Turismo en el Hotel Taburiente y las de su Máster en el Laguna Gran Hotel, ambos de la misma empresa matriz. Está contratada actualmente como project manager en ambos establecimientos desde hace algo más de un año. “Estoy enfocada en el ámbito de la tecnología como agente digitalizador y mi trabajo consiste en buscar soluciones a los procesos y me implico en la resolución de problemas diarios”, explica sobre su trabajo. Actualmente está implicada en varios procesos de digitalización de la empresa, como la búsqueda y evaluación de proveedores para la posterior implementación de las soluciones necesarias. Por ejemplo, con la retirada de buena parte del papel en la operativa diaria del hotel, trabaja en estos momentos en la implantación de una WebApp para comunicarse de forma instantánea con los clientes y tener la información totalmente actualizada.

Adrianna Navarro.

Adrianna Navarro (26) tiene abuelos canarios, concretamente de La Gomera. Esta circunstancia le facilitó en buena medida la obtención de su doble nacionalidad cubana-española. Llegó a Tenerife en 2018 sin haber cumplido los 20 años y con un bachillerato realizado en su país natal. Aquí enfocó su objetivo en buscar trabajo y lo hizo a través del Servicio Canario de Empleo, mediante un programa de formación con compromiso de inserción, primero en el Laguna Gran Hotel y posteriormente en el Hotel Taburiente, donde desarrolla su labor diaria como camarera de pisos desde hace tres años. Su área de trabajo, tradicionalmente muy feminizada por una cuestión social y educativa, cuenta en el Taburiente con uno de los pocos gobernantes que desempeñan su trabajo en el sector alojativo de Tenerife. Es consciente de que el suyo es un trabajo duro físicamente, pero afirma que lo valora porque tiene muy presente de dónde viene y porque actualmente le permite vivir independizada con su pareja, una circunstancia que no tienen muchos jóvenes de su edad.

Generación Z, ¿generación de cristal?

Cada generación tiene encima el sambenito injusto de la generalización sobre una cualidad o característica. La Z carga con el mantra de que es ‘floja’, a lo que se opone la mayoría de las jóvenes entrevistadas. “Todas las generaciones tienen una etiqueta y yo no estoy de acuerdo con que la nuestra sea la generación de cristal. Mis padres tenían un hilo conductor en sus vidas: trabajar, casarse, tener hijos… los tiempos han cambiado, no son los mismos; ya no te puedes independizar con tanta facilidad”, explica Celia, quien considera que existe una importante “desmotivación”, porque “se nos prometió que si estudiábamos tendríamos trabajos acordes a esa formación y no tendríamos trabajos duros, pero lo cierto es que hay mucha gente de mi quinta formada en puestos que nos son los que querían; de ahí viene la desmotivación”. “Yo me siento afortunada, pero a mí me enseñaron a valorar los privilegios que he tenido y que mis padres no tuvieron”, añade. Todas coinciden en la importancia de la educación familiar en la forma de ser y en los valores adquiridos.

Esa desmotivación la comparte Rocío. “Es cierto que si no te gusta lo que haces será más difícil estar motivada, pero a mí mi trabajo me gusta y soy responsable, me gusta lo que hago, incluso en la entrevista que me hicieron para mi actual puesto me dijeron que se notaba que quería trabajar en esto”, comenta. Ante estas palabras asiente Ana: “Yo creo que también hay un componente importante que es la educación que te hayan dado en casa; a mí me ha influido mucho y me ha labrado una personalidad responsable y trabajadora y eso gracias a mis padres”. El suyo es un trabajo, el de camarera, con bastante gente joven desempeñándolo y es cierto que requiere implicación que no siempre se tiene, apunta también.

“No somos una generación de cristal”, insiste Olga, quien se niega a aceptar esa etiqueta. “Somos una generación a la que le han caído encima cambios extremos y en muy poco tiempo, casi sin posibilidad para adaptarte a ellos”, añade María, que coincide con Olga en que acusarlas de ser peores trabajadoras “es absurdo”. La pandemia, aseguran todas durante la charla, fue un antes y un después, porque la gente ha preferido vivir experiencias a atarse de por vida a un trabajo.

«Somos una generación a la que le han caído encima cambios extremos y en muy poco tiempo, casi sin posibilidad para adaptarte a ellos»

Escucha atenta Adrianna, quien refuerza la idea de esa vida menos segura, aunque a ella su trabajo le ha permitido vivir emancipada. Es consciente de que viene de un país no europeo y con dificultades, pero incluso sabiéndose en cierta medida afortunada, sabe que su generación quiere “viajar más y vivir más al día, tener otras experiencias; antes tu destino era casarte y tener hijos; eso ya no es así por suerte”, cuenta.

María también siente que esa etiqueta es injusta. A pesar de su juventud, ya tiene la experiencia de vivir una breve experiencia en otro país, Corea del Sur, una sociedad muy diferente a la nuestra. Ella procede de una familia más tradicional a la que en cierta forma se ha enfrentado para tratar de derribar valores machistas. “Yo he tenido que defender mucho mi forma de pensar en mi entorno cercano; y muchas veces me digo a mí misma que sí, que puedo con esto o con aquello”, se sincera.

8M y lucha aún necesaria

Es precisamente ese machismo, también aplicado al mundo laboral, y la falta de libertad sexual en aquellos casos de no saberse seguras si vuelven de noche a casa solas lo que las vincula con el 8M y con que aún es necesario reivindicar esa lucha por la igualdad. Les impactan los casos de asesinatos machistas y agresiones sexuales y es ahí donde creen que hace falta aún un largo camino por recorrer.

En el ámbito de las relaciones laborales, alguna ha sentido en ocasiones que cuando tiene que reunirse con proveedores externos a la empresa, sus interlocutores, hombres de mediana edad, no consideran que pueda tomar decisiones por sí misma y enseguida piden una referencia masculina de su misma empresa para confirmar lo acordado. ¿Ser mujer o ser joven? El cóctel perfecto para la discriminación.

Ninguna es madre aún. Algunas lo tienen en mente “para el futuro”; otras no lo tienen nada claro, pero sí coinciden en que según qué puesto tengas en tu hotel, ser madre y compatibilizarlo con trabajos a turnos rotatorios no es el escenario ideal que ellas se imaginan. La conciliación sigue estando pendiente y aunque en muchas empresas la crianza de hijos pequeños se tiene en cuenta a la hora del reparto de turnos, tampoco lo ven como solución justa para las que no son madres por elección.

Algunas han vivido choques culturales en sus países de origen, Rusia y Cuba, con valores más machistas. “A mí me llaman la feminista cuando voy a ver a una parte de mi familia en San Petersburgo”, se sonríe Olga, mientras Adrianna apunta que “las red flags subliminales de las que hemos hablado en esta conversación me costaba percibirlas cuando llegué a Tenerife con 19 años” y que obviamente ya nota a las primeras de cambio.

Tampoco perciben de cerca la brecha salarial, porque sus trabajos, en puestos regulados por convenio y con tablas en función de categoría, las hacen iguales a sus compañeros de puesto. Y a pesar de que no han vivido los tiempos de las grandes desigualdades, sí creen que es necesario aún reivindicar varios aspectos que permitan a nuestra sociedad avanzar en igualdad. Creen que esta lucha sigue vigente, que evoluciona y que no se puede bajar la guardia.

 

 

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Naima Pérez es periodista y responsable del área de Comunicación de Ashotel

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