Javier García, organizador de bodas de La Laguna Gran Hotel
La de Javier García (La Laguna, 1987) es la historia de cómo una afición de la infancia y la adolescencia se convirtió en su modo de vida. Disfrutar con lo que uno hace y lograr que sus ideas, por locas que parezcan en algún momento, tengan respaldo de su empresa es casi el plan perfecto. “Yo era el típico niño trasto, hablador, inquieto… medio malo en matemáticas… y ya de adulto, cuando miro hacia atrás, me doy cuenta de que realmente yo lo que era es un relaciones públicas con apenas 5 años”, recuerda. Empezó estudios de Filología en la Universidad de La Laguna (ULL), pero se dio cuenta pronto de que no era lo suyo, así que puso el foco en Turismo. Tras terminar en la Escuela de Turismo de Santa Cruz y unas prácticas iniciales en una empresa turística del sur de la isla, dio el salto a Madrid, donde trabajó organizando eventos, presentaciones, de camarero… fue ahí cuando tuvo claro que lo que realmente le gustaba era organizar “tinglados”. “Al regresar a Tenerife, en 2019, por medio de un buen amigo me enteré de una oferta de empleo como organizador de bodas o wedding planner en La Laguna Gran Hotel, un establecimiento abierto tras la rehabilitación integral de un edificio histórico en pleno casco de esta ciudad Patrimonio Mundial que acababa de abrir sus puertas hacía pocos meses. Y me lancé; y me cogieron”. Aquella entrevista resultó ser solo la puerta de entrada.
‒Al final, una afición tuya desde pequeño resultó ser tu modo de vida. ¿Pensó el Javier de 15 años que acabaría dedicándose a organizar bodas y eventos en un hotel?
La verdad es que, quizá condicionado por los estándares que nos pedían en el sistema educativo de mi época, yo no pensaba que organizar fiestas y hacer feliz a la gente pudiese ser un modo de ganarte la vida. Y vaya que sí lo es. Muchas de las cosas que me afeaban de pequeño (Javier, eres muy hablador; Javier, sólo te gusta estar en la fiesta) son hoy herramientas que me facilitan mucho el trabajo. Si con 15 años me hubiesen puesto una ventanita para ver a lo que me dedico ahora hubiese pensado: “Qué suerte que te paguen por esto, Javi”.
‒¿Cuándo creíste de verdad que era el camino profesional para ti?
Pues no hace tanto, la verdad. Durante mucho tiempo tuve el síndrome del impostor, aun cuando los clientes me daban un feedback súper positivo e hiciera mi trabajo bien. He dudado muchas veces, hasta que he aprendido que no todo depende de mí. En un evento de estas características hay miles de agentes externos: proveedores, empleados, familiares, condiciones meteorológicas… Cuando entendí que mi misión no era que todo saliera a la perfección, sino aprender a bailar con el caos, todo en mi cabeza encajó mejor. Ahí fue cuando empecé a confiar en mí y en todo lo que había aprendido durante todos estos años organizando bodas. Hace unas semanas, por ejemplo, me llamaron del IES La Laboral para dar una charla a alumnado de FP y mientras me preparaba el contenido me di cuenta de lo que me apasiona este mundo y que realmente podría dedicar el resto de mi vida profesional a ello.
Durante mucho tiempo tuve el síndrome del impostor, aun cuando los clientes me daban un feedback súper positivo e hiciera mi trabajo bien”
‒Los hoteles hace mucho que dejaron de ser lugares para dormir y comer. ¿Qué experiencia piensas hoy que está por explotar en estos espacios?
Totalmente de acuerdo con lo que dices. Cada vez hay más eventos y posibilidades para que tanto huéspedes como personas externas vivan experiencias en los hoteles. Ya no solo tienes que alojarte en un gran hotel de playa para vivir una experiencia potente. Por ejemplo, en nuestro establecimiento puedes disfrutar de un brunch ideal en alguno de nuestros patios; entrar en las habitaciones y hacer compras en nuestro mercadillo de Navidad; puedes venir a una boda en el roof top del hotel y sentirte Carrie Bradshaw tomando un cosmopolitan durante un cóctel con vistas a La Laguna… Vamos por muy buen camino en ese sentido. Por aportar algo más, creo que está por explotar todo lo relativo al mundo de las mascotas. Ampliar la oferta de experiencias y lugares pet friendly en los establecimientos hoteleros en general me parece un nicho súper interesante y productivo.
‒El sector nupcial evoluciona cada año. ¿Qué tendencias estás viendo en Canarias y cómo se adaptan los hoteles a esas nuevas demandas?
En Canarias podemos presumir de tener un sector nupcial que está a la cabeza con profesionales de primer nivel y también muchos entornos donde celebrar las bodas, hoteles de primera categoría, fincas de ensueño… Todo este entramado de profesionales hacemos que cada año haya imágenes de bodas celebradas en Canarias que podrían estar perfectamente en la portada de Vogue. A mis novios siempre les digo que mi mantra para organizar su boda va a ser: sus gustos, su historia y el tipo de fiesta que quieran dar a sus invitados, independientemente de las tendencias que haya ese año. Para este 2026 yo diría que las tendencias más instauradas son el uso de telas y drapeados en las ceremonias y banquetes, esas grandes telas llenas de pliegues que dan un toque súper romántico y barroco al entorno… ¡me encantan! También las bodas monocromáticas en las que la presencia del color se utiliza sin miedo y dan mucha identidad. Me gusta dejar claro a los novios que su boda no tiene por qué ser un tablero de Pinterest, que no es necesario que la paleta cromática de las servilletas vaya a juego con las flores del baño (aunque yo disfrute mucho haciéndolo). No podemos perder de vista el motivo principal por el que estamos aquí, celebrar el amor de dos personas, y eso podemos hacerlo en un banquete de ensueño con manteles de lino y flores silvestres, o en una mesa de madera vista con todas las sillas diferentes.

Danielys, Daniel, Javier y Carolina, parte del equipo necesario para que una boda salga bien en el hotel.
‒Cuéntame cómo es un día a día en tu trabajo, con qué personas te relacionadas a diario y cómo te organizas. ¿Y cuáles son las claves para desarrollar de forma satisfactoria tu trabajo?
Pues siempre digo que uno de los grandes motivos por los que sigo en el hotel es por la gente con la que trabajo y por las rutinas que hemos desarrollado durante todos estos años juntos. Aunque al final para los novios la cara visible soy yo, hay todo un equipo de compañeros y compañeras a mi lado trabajando para que todo salga adelante. La Laguna Gran Hotel puede presumir de ser algo más que un establecimiento hotelero, tanto para los huéspedes como para los que trabajamos aquí, y eso se nota. En mi caso, manejo mi horario de forma bastante autónoma, me organizo las reuniones con los novios dando prioridad a sus ratos libres, con lo cual me puedes encontrar reunido en el hall del hotel a las 11:00 de la mañana repasando la entrada al altar de una pareja o a las 18:00 hablando de trajes de novia. Aparte de mis compañeros de departamento, Daniel Sánchez y Carolina Torres, con los que comparto despacho y cafés mañaneros, necesito el apoyo de otras áreas para que una boda salga adelante. Desde el equipo de cocina, camareros, hasta recepción y camareras de piso, con Dianelys Mendoza a la cabeza, la cual tiene una función clave dentro de las bodas con todo el apoyo de la parte de decoración y arte floral. ¿Que si hay días que las cosas no fluyen? Claro que sí. Y esas son las historias que nos dan vidilla en el hotel 😉
‒El de bodas y eventos es un campo amplísimo en el que intervienen numerosos proveedores. ¿Qué es lo más difícil de la coordinación? El momento en que aprietas los dientes pensando en si algo falla…
Ahí has dado en el clavo. Como comentaba antes, no todo depende de mí. Somos muchas personas detrás del entrado de proveedores e historias que hay detrás de una boda. Me repito en esto, pero por mucho que tengas todo atado y minutado, en cualquier momento algo puede cambiar. Un proveedor que no llega, un familiar que ha decidido boicotear la boda de su nuera o unos mojitos que no tienen hierbabuena porque alguien se ha olvidado de comprarla. Ahí estas tú solo frente el peligro.
‒¿Alguna anécdota con la que aprendieras a surfear estas situaciones complicadas?
Sí, claro. En 2017 y hasta 2019 tuve el placer de trabajar en una champanería en el barrio de Las Vistillas, en Madrid: el María Pandora. Un lugar genial que regentaba Luis Miguel Madrid, un poeta que entendía la hostelería como una forma de agasajar a sus amigos y clientes. En esos años era un lugar muy bohemio en el que podía entrar Paco León a pedirte un Bloody Mary o un San Pancracio −cuando tú no tenías zumo de tomate y acababas inventándote el cóctel− o donde durante una presentación de un libro tenías que improvisar un escenario para un concurso de tangos. Fue justo ahí donde conocí mi versión más resolutiva. Con estas herramientas he sido más capaz de abordar los contratiempos que te regala una boda, pero no te niego que se dan muchas oportunidades donde aprieto los dientes. A propósito de ellas, he decidido escribir un libro donde contarlas todas, y te adelanto que promete jajajaja.
‒La Laguna Gran Hotel es un edificio emblemático, una antigua fábrica de tabacos reconvertida en hotel en 2018. ¿Cómo aprovechas la arquitectura, la historia y los espacios del hotel para inspirarte en la puesta en escena de una boda?
Sin duda es uno de los puntos fuertes del hotel. Siempre digo a las parejas con las que me entrevisto en la primera reunión que el hotel se vende solo, y así es. La dirección del hotel, con Agustín Ruiz, y Myriam Ortega al frente de todo lo relativo a decoración e imagen, cuidan muchísimo cada detalle. Elevan la categoría y la experiencia del hotel, renovando constantemente espacios y trayendo las últimas tendencias. Y eso para mis bodas es un plus que se nota muchísimo. Es muy fácil hacer bodas bonitas en La Laguna Gran Hotel.
‒El de este hotel es un equipo profesional con un alto porcentaje de gente joven. No sé si eso influyó en el concurso de Instagram que lanzaron hace unos meses y que se viralizó, en el que se sorteaba una boda valorada en 25.000 euros. Cuéntanos cómo fue aquella tormenta de ideas.
-Ay, el sorteo… jajaja… pues la verdad es que fue una experiencia súper divertida. Y está claro que hay gente joven detrás. Te cuento cómo surgió; esto no va a quedar muy profesional, pero es la verdad. Como la mayoría de las buenas ideas, esta también surgió en el cuarto de baño. Y tengo la inmensa suerte de poder llevar a cabo casi todas las que le propongo a Agustín, el director del hotel, porque me da mucha cancha, me deja ser yo, y eso para alguien creativo es una gozada. Cuando le propuse la idea del sorteo, la entendió al momento y me dio vía libre para desarrollarla. La finalidad, no te voy a mentir, era hacer ruido y hacernos virales en redes sociales; no solo lo conseguimos, sino que además regalamos a una pareja el día más feliz de su vida. Un plan redondo, ¿no? Para este año ya tenemos algo nuevo preparado, ¡así que atentos!
Hay todo un entramado de profesionales en Canarias que cada año logramos con nuestro trabajo que haya imágenes de bodas celebradas aquí que podrían estar perfectamente en la portada de Vogue”
‒Seguro que habrás visto muchas películas en las que el papel protagonista es de un/a organizador/a de bodas o wedding planner. Me viene a la cabeza ‘Planes de boda’, con Julia Roberts. ¿Alguna realista?
Esto da para otra entrevista aparte, jajaja. Si algo me ha regalado esta profesión no es sólo aprender a hacer ramos de flores bonitos, sino historias con las que quedarte ojiplática. Muchas veces mis amigos se reúnen en corro frente a mí para que les cuente el salseo de turno que me ha ocurrido esa semana. Y yo, como soy un gran profesional, les doy lo que quieren. Como ya te adelanté, estoy escribiendo ya un libro con todas ellas. Y la peli de Julia Roberts va a ser un capítulo de Barrio Sésamo a su lado jajaja.

La característica carpeta de Javier, en la que lleva anotadas todas las claves del evento siguiente.
‒Jajaja, estaré atenta a ese libro… ¿Alguna idea loca de cómo organizarías una boda si te dieran carta blanca absoluta?
Pues ese es el sueño de todo wedding planner: no tener barreras presupuestarias ni de ningún tipo . Es difícil ser totalmente original en un mundo en el que recibes tantos estímulos creativos a través de redes, de otros compañeros… Me encantaría decirte que tengo LA IDEA. Pero la verdad es que cada cierto tiempo cambia en función de lo que veo. Últimamente estoy obsesionado con los invernaderos de cristal. Me encantaría hacer una boda en un jardín precioso con un gran invernadero de cristal para el banquete.
‒¿Cómo se combina el derecho al descanso y la tranquilidad de clientes que no tengan que ver con la boda que se lleva a cabo en el hotel?
Bueno, tenemos muy claro que hay zonas de salones interiores para el desarrollo de la parte festiva y otros espacios del hotel donde se respira tranquilidad. Tenemos un protocolo para garantizar el derecho al descanso y que los invitados a las diferentes bodas puedan disfrutar.
‒¿Cómo manejas las expectativas, los nervios y los imprevistos de las parejas?
Generalmente hay un patrón de conducta muy similar en todas las parejas. Ya he aprendido a descifrarlo y creo que se me da bien. La clave para tratar cualquier situación de nervios o imprevistos como me comentas es muy sencilla. Tratarlo todo con cariño y entendiendo el momento de tensión que están viviendo. Parece que toda la presión cae sobre los organizadores porque somos los que manejamos todo y tenemos un compromiso emocional y contractual gigante con los novios. Pero son ellos quienes están ahí delante, solos frente al peligro jajaja.
‒De hecho, muchas personas, solo de pensar que son el centro de atención el día de la boda y que quieren que todo esté perfecto ya las lleva a descartar una boda. ¿Para eso estás tú, para quitar esa carga emocional?
Buena pregunta. Como te comenté, para mí el mantra principal para organizar una boda es que sea, en la medida de lo posible, como ellos quieran, y ahí entra todo eso, incluido el nivel de protagonismo que quieren asumir aun siendo los novios. Para mí es fundamental hacerles entender que ese día tienen que disfrutar. Mi trabajo no es solo crear un espacio espectacular donde todas las ideas que hemos tenido estén plasmadas con coherencia y estética, sino que ellos disfruten de todo el proceso y, sobre todo, del gran día. Así que ya sabes: si ese era tu problema, aquí tienes a tu wedding de confianza 😉
‒Estudiaremos tu oferta…
Javier García, La Laguna Gran Hotel, organizador de bodas, Trabajo en un hotel, wedding planner
Naima Pérez es periodista y responsable del área de Comunicación de Ashotel