Yo soy de los que piensa que las cosas valen lo que la gente esté dispuesto a pagar y en realidad me parece perfecto que alguien pida por una botella de vino 1.2000 euracos o por un coche deportivo de alta gama 120 millones. Estoy segurísimo de que no lo valen; en todos los ámbitos hay una cantidad a partir de la cual un precio deja de ser razonable, pero en realidad lo obsceno no es pedir esa barbaridad, sino que haya gente que lo pague.
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