En estos días de comienzo de verano pospandémico, mientras preparaba mi primera entrada en este blog, me venían a la mente esos veranos de la niñez en casa de los abuelos. Estoy seguro que prácticamente todos los que me leen recuerdan con nostalgia y cariño aquellos veranos en el campo, en compañía de perros, gatos, gallinas, pájaros, saltamontes, lagartijas,… tierra, calor, agua y vida. Y la llegada de esa momento lo esperábamos con ansia; no era necesario más que disfrutar de aquellas noches largas, calurosas y silenciosas, y de esos días luminosos, llenas de aventuras y descubrimientos.
integración del paisaje, patrimonio natural, proteger el patrimonio natural, ruralizar el turismo, Turismo rural, vivir en el campo