¿Me lo dices o me lo cuentas?

Se armó la gorda

21 Abr , 2023  

Los editores del afamado escritor Roald Dahl han decidido pasar su obra por el tamiz de la corrección política y el buenismo, reescribiendo el contenido que consideran ofensivo para los niños de hoy en día –que por lo visto deben de ser muy diferentes a los de antes–. Similar destino le espera a la prolífica Agatha Christie, de manera que toda alusión a tamaños, pesos, alturas y razas quedará eliminada o, como mínimo, modificada, adaptando así sus novelas a las “sensibilidades modernas”. Se evitará describir a un personaje como negro o gitano –con lo cual el mensaje subliminal es que es malo ser negro o gitano– y el que antes era gordo ahora será enorme, lo cual es aparentemente mucho menos ofensivo –probaremos a decirle a la vecina que se ha puesto enorme a ver qué pasa–.Básicamente, se trata de aplicar a la literatura lo que llevamos décadas haciendo en los hoteles –y comercios varios– cuando nos toca un cliente petardo.

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