Llamarse Fernando en nuestro archipiélago supone una condena implícita al olvido más absoluto en el día de nuestro santo, pues el mismo coincide con el Día de Canarias, pero es este un problema menor ─si es que acaso lo es─, pues aunque no siento ninguna aversión por mi nombre y lo tengo bastante integrado en mi ser después de más de cincuenta años arrastrándolo ─pero pocos más, oiga usted─, veo mucho más motivo de celebración la canariedad ─aunque en mi caso sea adoptiva, o quizá más aun por eso─ que la fernandeidad, fruto en cierta manera del azar y del empeño de mi tío del mismo nombre, que amenazó con dejar de hablar a mis padres si no le daban el gusto.
30 de mayo, Canarias destino turístico, canariedad, celebración hotelera del Día de Canarias, Día de Canarias, San Fernando