Elsa Schröder, responsable de Reservas en el hotel Parque San Antonio
Nació en Puerto de la Cruz (1977), de padre alemán y madre española, y comenzó con 19 años haciendo prácticas en el entonces Gran Hotel El Tope, hoy Atlantic El Tope. Desde entonces no ha parado, salvo en el lógico periodo de la pandemia. “Me gusta decir que llevo 26 años trabajando, pero que no soy mayor, sino que empecé pronto”, apunta. A los meses de nacer se fue a vivir con su familia a Alemania, donde residió hasta los 11, con lo que primero aprendió alemán y luego español. “Mi padre era mecánico de barcos; en una ocasión desembarcó en Tenerife, fue a un baile, conoció a mi madre y se enamoraron locamente sin entenderse, porque ninguno hablaba el idioma del otro”, recuerda. Elsa apunta en su haber una experiencia de 16 años en hoteles, 10 como responsable de grupos receptivos en Viajes Insular, también al frente de la gestión de cruceros en todos los puertos de Canarias… Es, ante todo, una entusiasta. “Me gusta hablar”, admite con una sonrisa. De familia hotelera, tenía muchas papeletas para dedicarse a este campo, con lo que cursó FP de Administración Hotelera y tras acabar sus prácticas un viernes en El Tope, el lunes entró de nuevo, esta vez contratada. Con la pandemia aprovechó el tiempo y, obligada a parar, como casi todo el sistema productivo del país y medio mundo, se centró en formarse. Hizo un máster en dirección hotelera y hoy termina otro en gestión y organización de eventos y actividades deportivas, una especialización que le apasiona. En Parque San Antonio, histórico hotel de Puerto de la Cruz recién comprado por Canarian Hospitality y con la próxima gestión de la empresa estadounidense Radisson Hotels, el primero en Tenerife, Elsa tiene enfocado su futuro profesional al departamento MICE. En sus ratos libres confiesa que le gusta mucho cantar ─“puede que algún día dé el paso y me meta en un coro─”, dibujar, la cocina y disfrutar de su familia y su perro.
─Elsa, su amplia trayectoria profesional en el campo hotelero y turístico pone en evidencia que este es un sector que requiere profesionales con amplia capacidad de movimiento, no solo geográfico, sino también de áreas, especialmente en los puestos intermedios y directivos. En su caso, ¿fue algo buscado o siempre llegaron las propuestas?
─La verdad es que siempre he pensado que soy muy afortunada, porque en mis cambios laborales en estos años o me fueron a buscar directamente a mi trabajo para ofrecerme uno mejor o me comentaron sobre la existencia de un puesto que me podía interesar. Así llegué a ser subdirectora del Parque San Antonio. Estaré siempre agradecida a Óliver Martín ─director de TRH Taoro Garden─ por decirme que este puesto estaba vacante y, por supuesto, a Onésimo Dorta ─director de Parque San Antonio─, que me dio la oportunidad para seguir creciendo como profesional. Ya son 6 años juntos y espero que sean muchos más. Pero también es verdad que parte de mi familia procede del campo hotelero, por lo que en cierta forma me resultó más cercano enfocar por ahí mi trayectoria. Por eso estudié FP en Administración Hotelera, aunque confieso que también me encantaba la serie americana ‘Hotel’ (se ríe).
─Eran tiempos, además, en que se acababan las prácticas y casi enseguida se encontraba trabajo…
─Sí, desde luego; yo acabé un viernes mis prácticas formativas en el hotel El Tope y antes de irme me dijeron que si el lunes quería volver, ya con contrato laboral. Me fui muy contenta, tanto como cuando me pagaron mi primer sueldo con un cheque. Por el camino a casa lo cobré y compré cosas que me hacían ilusión, para mi familia y para mí.
─Precisamente su andadura profesional comenzó hace más de dos décadas en la recepción del histórico El Tope de Puerto de la Cruz y fue creciendo y aportando su experiencia en algunos establecimientos hoteleros, además de en el sector de las agencias de viajes. ¿Qué aspectos destacaría como mayor atractivo del mundo hotelero?
─Sin duda, el contacto con otras culturas. Eso fue siempre algo que me fascinó; el cómo, según nuestros orígenes, nos importa o atrae algo de otros lugares. Tras la primera etapa en El Tope me fui como responsable de relaciones públicas al hotel Maritim ─hoy Precise Tenerife─ y, de allí, probé en Viajes Insular, ansiosa por aprender cosas nuevas. Tenía la curiosidad de saber cómo funcionaba la otra pata del sector. Pero tras diez años echaba de menos el trato directo con los clientes y volví a El Tope.
─Ha trabajado en diversos departamentos: Recepción, Reservas, Dirección y Subdirección, Relaciones Públicas, Eventos… ¿dónde cree que está hoy día el gran reto en la comercialización hotelera, al menos en el segmento en que usted se mueve?
─El reto está en sentir orgullo de lo que se comercializa. Yo adoro cada rincón del Parque San Antonio; he hecho hasta mermelada con los mangos del jardín y siento una inmensa alegría porque Canarian Hospitality haya adquirido esta propiedad para reformarla y darle el lugar que merece. El objetivo de esta nueva empresa propietaria se centra en diversificar la oferta de ocio. Tenemos, por ejemplo, la Sala Taoro, que forma parte del complejo, con mucho potencial; es una sala de espectáculos en la que actualmente no podemos hacer eventos porque no tenemos infraestructuras, pero en el futuro creo que tendremos un potencial enorme, será pura dinamita. De todas formas, yo creo que el mayor reto está en el segmento deportivo, el alojar a equipos, muchos de los cuales vienen a entrenar. Y cuando la piscina de Puerto de la Cruz esté totalmente renovada, este lugar será estupendo.
«La sostenibilidad es hoy la gran tarea pendiente, el gran reto, spero no solo en el ámbito hotelero, sino en muchos otros sectores de actividad económica»
─¿Cuál es el segmento al que va dirigido normalmente Parque San Antonio?
─Por tradición, este ha sido un hotel con un alto porcentaje de negocio en la turoperación, lo que conocemos como turoperador dependiente. Tenemos contratos con el mercado francés y alemán, sobre todo. Nuestro perfil es mayoritariamente de personas mayores de 70 años en régimen de media pensión y con una estancia media de unos 14 días. Actualmente la venta directa es muy pequeña, aunque tras la adquisición del hotel por parte de Canarian Hospitality existe un claro interés en elevar ese porcentaje de venta directa. Para ello, el hotel cerrará la próxima primavera para una reforma integral.
─Cuéntenos cómo es un día cualquiera de su labor profesional en Parque San Antonio…
─Ahora mismo, la verdad, lo definiría como apasionante. Porque con la nueva compañía cambia todo: desde la propia filosofía empresarial, hasta el PMS, nuevos compañeros… En Parque San Antonio suelo empezar a las 9:00, aunque tengo mucha flexibilidad de horario. En estos momentos estoy centrada en Reservas, que es un área más mecanizada, pero en cuanto estén bien engrasados estos cambios la idea es centrarme en Eventos y grupos, que es también el área para el que me estoy formando expresamente.
─Habla usted de formación, un eje clave en el desarrollo del sector. Hace mucho ya que los hoteles dejaron de ser lugares donde se ofrece cama y comida para ser espacios multiexperiencia. ¿En qué ejes o aspectos clave se centra hoy día la gestión de los eventos hoteleros?
─El concepto ‘eventos’ ha pasado de estar referido a las clásicas bodas, banquetes y comuniones a gestionar, por ejemplo, estancias de entidades deportivas de primer rango. Y aunque durante años hubo cierto declive porque esas clásicas bodas se hacían en espacios interiores, donde los hoteles tenían muy buenas instalaciones, y se prefería el exterior, finalmente los propios establecimientos optaron con buen criterio por ‘vender’ esos espacios al aire libre. Y hoy los hoteles ofrecen magníficos espacios y experiencias. Pero además de estos eventos más típicos, Tenerife se ha convertido también en un destino referente para deportistas, que vienen de manera independiente y también a competir contra nuestros clubes. Y ahí he descubierto que me apasiona el reto de poder cumplir con las demandas de los clubes que nos visitan.
─De cuando comenzó a trabajar en hoteles a hoy, ¿en qué áreas en general cree que se ha avanzado más o se ha profesionalizado más este sector?
─Pues sin duda, en la digitalización de la contratación, reservas, tener el poder de dinamizar las tarifas en la web. Imagínate cuando te llegaban las reservas en papel… El famoso programa Dingus… ¡madre mía! Antes estabas todo el día metiendo datos a mano. Y aunque también ahora una pata muy importante de la gestión está centrada en la sostenibilidad y el medioambiente, hemos avanzado más en digitalización. Creo que la sostenibilidad es hoy la gran tarea pendiente, el gran reto, si nos comparamos, por ejemplo, con mercados emisores como Alemania. Pero no solo en el ámbito hotelero, sino en muchos otros sectores de actividad económica.
“Entre las anécdotas más emotivas que conservo está cuando alojamos a un grupo de refugiados ucranianos”
─¿Y hacia dónde cree que avanza la especialización hotelera?
Hacia el uso de la inteligencia artificial, sin duda alguna. Y en este punto me siento muy identificada con el eslogan de Canarian Hospitality que dice ‘Good people doing great things’.
─¿Qué anécdotas destacadas atesora de su trabajo en el sector hotelero? Quizá aquellas que recuerde con especial cariño…
Sin dudarlo, el día que quitamos las rejas de la entrada del Parque San Antonio, después de la pandemia, y reabrimos el hotel. Volver a ver a los compañeros y a los clientes de siempre es algo que nunca olvidaré. No sabíamos si abrazarnos o no, por eso de mantener la distancia; estábamos asustados pero muy contentos de vernos. Fuimos a cortar con una cizalla la reja para la reapertura y se me caían las lágrimas. De todas formas, a pesar de que fue una época dura, yo le saqué partido a la pandemia, porque aproveché para formarme. En lo personal me sirvió de mucho: leer, cantar… que me es un hobby que tengo y me gusta mucho. Cuando vimos de nuevo a los clientes habituales muy mayores, a quienes pensamos que ya no volveríamos a ver por la edad, fue emocionante. Otro momento para el recuerdo fue cuando tuvimos alojados, a través de Cruz Roja, a un grupo de refugiados ucranianos. Gente muy agradecida, que quería colaborar haciendo cosas durante su estancia. Al final creas vínculos con las personas y eso es maravilloso. Recuerdo especialmente que estando alojada en nuestro hotel una mujer ucraniana dio a luz a su bebé; el marido, que estaba en la guerra, fue herido y lo enviaron a reunirse con su mujer e hijas. Tremenda aquella vivencia… Cuando se marcharon recuerdo que se hicieron una foto con nosotros, en la escalera de acceso al hotel, que hoy tenemos en nuestra galería de imágenes.
“Me siento muy identificada con el eslogan de Canarian Hospitality que dice ‘Good people doing great things’”
─De no haberse dedicado a este sector, ¿qué otra profesión considera que le habría gustado tener?
La verdad es que esta pregunta me la he hecho muchas veces, pero sinceramente no sabría qué decir, porque hace 26 años que estoy enamorada de mi profesión. Quizá si mi destino no hubiera sido regresar de Alemania con 11 años me habría gustado ser soprano residente en alguna ópera europea. En Alemania estudiaba en la escuela de música y la profesora le insistió mucho a mi madre en que me metiera en el conservatorio, porque tenía un buen timbre de voz, pero mi padre murió cuando era muy pequeña, con apenas 4 años, y mi madre varios años después regresó a Tenerife con nosotras. Esa pasión por la música trato de cultivarla; estoy en una escuela de música, aprendo guitarra y quiero seguir estudiando. Mi director, Onésimo, me anima a que lo haga; él es timplista también. De hecho montamos una pequeña parranda canaria cuando Hyatt, la anterior empresa que gestionaba el hotel, cumplió cinco años en Parque San Antonio. Admito que me encanta una parranda de música, a ver si pronto me meto en una (risas).
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Naima Pérez es periodista y responsable del área de Comunicación de Ashotel
Muy entretenida e interesante la entrevista. Puedo dar fé, de que es una magnífica profesional, pocos años trabajando con ella, pero intensos.
Adelante Elsa, eres joven (no mayor), tienes un futuro estupendo por delante, con muchos retos por hacer.