Hace no tanto, un hotel que organizaba una cata de vinos, un concierto o un taller de pintura ya se percibía como algo distinto. Hoy eso ya no sorprende. En muchos casos, forma parte de la normalidad. Y, sin embargo, ahí es donde empieza la conversación interesante. Porque una cosa es programar actividades, antiguamente conocidas como “animación”, y otra muy distinta es que la creatividad forme parte del modelo. Un hotel puede ser creativo, sí. Pero no por lo que hace de forma puntual, sino por cómo entiende su papel dentro del destino.
Cuando un hotel empieza a mirar sus espacios de otra manera, a colaborar con creadores locales, a abrirse al entorno y a pensar en el huésped como alguien que quiere participar y no solo consumir el cambio deja de ser cosmético y empieza a ser estructural.
De repente, el hotel ya no es solo un lugar donde alojarse con algún espectáculo o actividad de animación. Es un lugar donde pasan cosas. Donde el viajero no solo descansa, sino que descubre, aprende, prueba, conecta… Donde el destino no está fuera, sino que entra dentro.
El problema es que dar ese paso no es tan sencillo como parece. Muchos hoteles y algunos destinos lo han intentado de forma aislada: una actividad aquí, una colaboración puntual allá. Pero sin continuidad, sin método y sin una red detrás es difícil sostenerlo en el tiempo o convertirlo en algo que realmente aporte valor al negocio. Y, sobre todo, sin personas comprometidas y creativas en el equipo, aún más complicado.
Ahí es donde cobra sentido una red. La Red de Hoteles Creativos impulsada por Ashotel no nace para “animar” hoteles, sino para algo más ambicioso: ayudar a que esa transformación tenga sentido, estructura y recorrido. Cuando varios hoteles trabajan juntos, empiezan a pasar cosas diferentes. Ya nos está pasando también con el proyecto Comunidades Turísticas Circulares.
Se genera un ecosistema donde los creadores encuentran oportunidades reales, donde los hoteles comparten aprendizajes, donde las experiencias dejan de ser puntuales para convertirse en parte del producto, y donde el destino gana coherencia. La creatividad deja de depender de la voluntad individual y pasa a apoyarse en un sistema: metodología, acompañamiento, conexiones, continuidad…
Y eso cambia el resultado. Lo que antes eran iniciativas aisladas empieza a parecerse a un modelo. Un modelo en el que el hotel no compite solo por sus instalaciones o su ubicación, sino por lo que es capaz de activar.
De repente, el hotel ya no es solo un lugar donde alojarse con algún espectáculo o actividad de animación. Es un lugar donde pasan cosas. Donde el viajero no solo descansa, sino que descubre, aprende, prueba, conecta…
Hace tiempo que el hotel dejó de ser solo un lugar donde dormir. Desde hace décadas forma parte activa de la experiencia del viaje, integrando servicios, ocio, gastronomía y propuesta de valor propia. Y lo que estamos viendo ahora no es un cambio de rol, sino un paso más en esa evolución. El turista ha cambiado y, con él, la forma de entender el viaje.
Hoy el turismo cultural y experiencial tiene un peso creciente a nivel global. Según Organización Mundial del Turismo, representa en torno al 40 % de los viajes internacionales y, además, se trata de un perfil con mayor impacto económico: su gasto puede ser significativamente superior al del turismo más convencional.
El turismo sigue creciendo, pero lo hace desde otra lógica. El sol y playa continúa siendo competitivo, especialmente en destinos como Tenerife, pero cada vez más viajeros buscan complementar su estancia con algo más: experiencias auténticas, conexión con la cultura local, participación activa, gastronomía con identidad, naturaleza y bienestar…
En este contexto, Tenerife parte de una posición muy sólida. En 2024 recibió alrededor de 7,2 millones de turistas, con una facturación cercana a los 9.000 millones de euros. Pero hay varios datos que explican bien el momento actual del destino: el gasto medio por viaje está en torno a 1.300 €; la estancia media es de unos 9 días y un 70 % de los clientes son repetidores. Además, muchos visitantes pasan gran parte del día fuera del hotel. Esto cambia el enfoque: el cliente no viene solo a alojarse, sino a vivir el destino. Y aquí es donde aparece con fuerza el concepto de hotel creativo.

Proyección del documental ‘Anaga, naturaleza infinita’, una de las acciones de nuestra Red de Hoteles Creativos.
Un hotel creativo no se define por su categoría o tamaño, sino por su capacidad de activar su espacio y conectarlo con el entorno. Puede ser un hotel urbano que programa música en directo, uno rural que incorpora talleres de cocina tradicional, o un hotel vacacional que colabora con artistas o productores locales.
Lo relevante no es la actividad en sí, sino el papel que asume el hotel. Deja de ser un espacio pasivo para convertirse en un lugar donde se diseñan espacios, eventos y donde ocurren cosas. Donde el huésped no solo descansa, sino que participa. Donde el destino entra en el hotel. En este nuevo escenario, los establecimientos tienen una oportunidad clara: posicionarse como nodos de conexión entre el visitante y el territorio. Espacios donde se cruzan cultura, creatividad, comunidad y experiencia.
Porque en un mercado cada vez más competitivo, la diferencia ya no está solo en lo que ofreces. Está en lo que haces sentir. En este contexto nace la Red de Hoteles Creativos, un proyecto que busca precisamente eso: orientar a los hoteles a dar ese paso, conectando establecimientos con creadores, agentes culturales y productores locales para diseñar experiencias con identidad. La iniciativa cuenta con la colaboración del Clúster de Enoturismo de Canarias, que ha maridado con vinos canarios las acciones creativas, además del programa Merkarte, del Cabildo de Tenerife, galerías de arte y artistas locales.
No se trata solo de programar actividades, sino de integrar la creatividad y la cultura en la propuesta de valor del hotel, de forma estructurada y con visión de futuro.
La Red ya ha demostrado en su fase piloto que existe interés, capacidad y demanda. Y, sobre todo, que este camino no es una tendencia pasajera, sino una oportunidad real para construir un relato más conectado con las raíces del territorio, con su cultura, su gente y su forma de vida. Y eso, en un contexto donde muchos destinos compiten en parámetros similares, se convierte en una ventaja difícil de replicar.
En esta primera fase el proyecto ha reunido en torno al mundo de las artes a diez hoteles, siete de ellos de forma activa –Tigaiga, La Quinta Roja, La Casona del Patio, Baobab Suites, La Laguna Gran Hotel, Mynd Adeje y Barceló Tenerife– con el desarrollo de diez acciones en sus instalaciones, con propuestas de diferentes disciplinas artísticas –lírica, pintura, literaria, gastronómica o escultura, entre otras–, que han enriquecido la experiencia de visitantes y residentes. Se suman este año al proyecto el Hotel Taro en Santa Cruz, y el Hotel Océano Health and Spa en la Punta del Hidalgo, en La Laguna.
Descarga el Catálogo de experiencias de la Red de Hoteles Creativos donde podrás encontrar información de utilidad sobre qué es y cómo convertirse en un Hotel Creativo, ejemplos que se han desarrollado dentro de la Red Española de Hoteles Creativos, además de diversos e interesantes casos de éxito en Canarias, como el Hotel Royal Hideaway Santa Catalina y su magnífico Santa Catalina Classics, el Gold by Marina en Gran Canaria, o el caso del Hotel Nautilus en Lanzarote.
En la web www.hotelescreativos.es podrás encontrar más información. Si tu establecimiento quiere participar en el proyecto de forma activa en este 2026, contacta con nosotros en el correo innovacion@ashotel.es.
Seguiremos hablando de acciones concretas que pueden activar este cambio —desde nuevas fórmulas de colaboración con el ecosistema creativo hasta la integración real de estas experiencias en la operativa hotelera—, pero también de algo clave que todavía está poco desarrollado en turismo: los incentivos fiscales a la creatividad y la cultura vinculadas al sector turístico. De todo eso hablaremos en el próximo post.
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Enrique Padrón Fumero es director de Innovación y Sostenibilidad en Ashotel