Hace no tanto, un hotel que organizaba una cata de vinos, un concierto o un taller de pintura ya se percibía como algo distinto. Hoy eso ya no sorprende. En muchos casos, forma parte de la normalidad. Y, sin embargo, ahí es donde empieza la conversación interesante. Porque una cosa es programar actividades, antiguamente conocidas como “animación”, y otra muy distinta es que la creatividad forme parte del modelo. Un hotel puede ser creativo, sí. Pero no por lo que hace de forma puntual, sino por cómo entiende su papel dentro del destino.
creatividad hotelera, hoteles creativos, innovación hotelera, Red de Hoteles Creativos, Turismo cultural, turismo experiencial