Trabajo en un hotel

“Todos los días aprendes algo nuevo en los jardines; confieso que nunca he pensado que ya me lo sé todo”

8 May , 2026  

Esteban Abrante, jardinero de Parque Vacacional Edén

“Nunca he llegado a decir que ya me lo sé todo”. Esteban Abrante (Puerto de la Cruz, 1977) trabaja junto a su compañero Rayco Gadella cuidando del extenso jardín de Parque Vacacional Edén, un complejo hotelero con historia ubicado en Puerto de la Cruz, en el norte de Tenerife, fundado en 1968. Abrante es jardinero de este hotel desde 1998. Pero antes trabajó en la construcción, en varias obras en el sur de Tenerife y también “picando piedra en el muelle de Garachico”. Hoy se encarga del mantenimiento de más de 12.000 metros cuadrados de jardines. Su aprendizaje comenzó desde cero, guiado por la experiencia y por un maestro que marcó su forma de entender el trabajo.

‒¿En qué momento de su vida empezó a interesarse por el sector de la jardinería?

A interesarme en verdad fue después, cuando ya estaba trabajando en la jardinería. Yo venía de la construcción, de estar picando piedra en el muelle de Garachico. Estudié administrativo, pero no había mucho trabajo por entonces y tenía que buscarme algo; fue entonces cuando decidí irme a la construcción, que era lo que había. Y a pesar de que no se cobraba mal, decidí cambiar de trabajo, pasados los años, incluso cobrando menos, porque aquí tenía y tengo calidad de vida: estoy a cinco minutos de mi casa y en el sector de la construcción tenía que ir muchos días al sur.

‒¿Y cómo surgió exactamente la oportunidad laboral en el jardín de Parque Vacacional Edén?

Pues me enteré porque un primo mío que trabajaba aquí me dijo que estaban buscando jardinero. Vine y hablé con los responsables. Me dijeron que el jardín tenía mucho trabajo y yo les respondí que no creía que fuera más duro que estar picando piedra. Siempre voy con la verdad. Les dije: “Yo de esto no entiendo absolutamente nada, pero lo que me manden, trabajo”. Y el encargado de los jardines, Miguel, me dijo: “¿Tú sabes cómo se llama esa planta?”. “Pues no”, le respondí, a lo que él añadió “pues es una petunia; ya hoy sabes algo”. Y así ha sido. Todos los días aprendes algo nuevo. Nunca he llegado a decir “ya me lo sé todo”. Y yo, aquí, todo lo que aprendí fue con don Miguel. Para mí fue como mi padre. El día que se fue me acuerdo de que me bebía las lágrimas. Y le decía: “Si usted se va, yo me voy también”. Hasta su último día de trabajo estaba cortando el césped en la zona del flamboyán, con los chorros de sudor por la cara. “Don Miguel, deje eso ya, que se jubila”, le dije, y enseguida dijo con seguridad “yo salgo como entré. Entré trabajando y salgo trabajando”.

‒Y hablando más de su trabajo, ¿cómo son los jardines del complejo? ¿Cómo los describiría?

Espectaculares. Es la palabra que mejor los define, sin duda. Son algo más de 12.000 metros cuadrados. Mi zona favorita es la del flamboyán; es muy bonita.

Esteban, junto a su compañero Rayco Gadella; la directora, Elena Hernández, y la responsable de RRHH, Laura Martín.

‒Y en ese sentido, para cuidar de más de 12.000 metros cuadrados, ¿cuál es su rutina de trabajo?

Por la mañana lo primero que hacemos es limpiar todo el complejo y después vamos por zonas, siempre con un orden, de arriba hacia abajo. Cuando terminamos, volvemos a empezar otra vez. Llevamos un orden y una rutina. Usamos maquinaria que nos ayuda en el día a día. Lo más importante es organizarnos bien. El jardín necesita cuidado diario. Respecto a las mayores dificultades, sin duda el viento, más que la lluvia. Con tantas palmeras, el viento es criminal. Cuando hay viento fuerte cerramos zonas para evitar riesgos.

Me vine desde el sector de la construcción al de hoteles cobrando menos, pero lo hice porque aquí tenía y tengo calidad de vida, estoy a cinco minutos de mi casa, mientras que en la construcción tenía que ir al sur

‒Esta zona abierta debe albergar también actividades, ¿cuáles se desarrollan en este espacio? ¿Cree que los clientes del hotel valoran el jardín?

Se hacen muchos eventos, bodas, bautizos, fiestas… juegos para niños, miniclub… Sin duda, los clientes lo valoran mucho. Se quedan asombrados. A la gente le gusta porque transmite tranquilidad.

‒En cuanto a las especies que cuida, ¿qué destacaría especialmente? ¿Cuáles tienen un cuidado especial y cuáles son endémicas de Canarias?

Lo que más destaca, como comenté antes, es el flamboyán. Cuando está en flor es espectacular, todo rojo. Puede tener unos 30 años el ejemplar más grande que tenemos aquí. El flamboyán no necesita casi nada, ni siquiera que lo reguemos. Es un árbol extremo y cuando mejor está es cuando está pasando pena. Además, cuando se pone muy rojo indica que va a hacer mucho calor. Tenemos muchas palmeras canarias, algunas híbridas, y unos 40 dragos, entre otras especies.

Panorámica de los jardines de Parque Vacacional Edén. A la derecha, Esteban en el famoso flamboyán.

 

 ‒¿Cuál es su rincón favorito del jardín? ¿Cuál es la planta que más le gusta?

El rincón de la cascada, con los pececitos es, sin duda, mi favorito. Y la planta que más me gusta, me repito mucho, jaja, es el flamboyán.

‒Sabiendo el atractivo de este jardín, ¿cuánta relevancia cree que puede tener para Parque Vacacional Edén?

Cuando vienes a Canarias esperas ver verde, además de playa. Mucha gente busca tranquilidad. Sentarse, leer, escuchar los pájaros… Eso es lo que transmite este jardín.

‒Y ya desde una visión más global, si fuera usted el director del hotel, ¿qué acción pondría en marcha que todavía no se haya realizado?

Pues mira, haría un parque de calistenia en la zona del minigolf. Es un sitio espectacular y viene mucha gente a hacer ejercicio, incluso gente mayor.

‒Podemos lanzarle ese mensaje a la dirección del hotel para que tomen nota…

Sí, creo que estaría muy bien.

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Saúl García es graduado en Periodismo y alumno en prácticas en Ashotel

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