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Santa Cruz, ciudad turística

23 Dic , 2019  

Quiero aprovechar este artículo para reivindicar nuestra ciudad, la Santa Cruz turística, pionera europea en el turismo vacacional. En efecto, si nos remontamos a los finales del siglo XIX, veríamos que Santa Cruz era una ciudad de moda en Europa y en especial en el Reino Unido. Santa Cruz contaba entonces con un gran número de hoteles de calidad, más que actualmente, muy innovadores y avanzados para su tiempo.

Entonces, sin que existieran Turismo de Tenerife, ni Promotur, ni los patronatos de turismo, ni internet, la industria turística de la ciudad se promocionaba directamente en su principal mercado emisor, Reino Unido, y estaba muy especializada, practicando lo que parece que ahora se ha inventado: la segmentación.

Así, encontrábamos en 1878 en las publicaciones británicas de viajes de la época, los siguientes anuncios:

Hotel Camacho, con 40 habitaciones, el más antiguo de la ciudad, situado donde hoy está el edificio del Banco Popular frente a la Iglesia de San Francisco que, con baños en cada planta, ofrecía traslado de pasajeros de los barcos y sus equipajes al hotel, salas separadas para fumadores, adelantándose a la Ley de medidas sanitarias frente al tabaquismo de 2005, con la separación de fumadores y no fumadores. Ofrecía las habitaciones entre 8 y 12 chelines de plata de la época victoriana, 20 chelines equivalían a una libra, con lo que el precio aproximado de la habitación era de 60 céntimos de euro.

Imagen del Hotel Camacho en la década de los 40 del siglo pasado. Imagen: fondo Fedac

Hotel Pino de Oro. Por encima del actual Mencey, en la Ninfa, con vistas a la ciudad y al puerto, con jardines tropicales en una extensión de 3 acres, unos 15.000 metros cuadrados. Con pistas de bádminton y tenis, algo absolutamente innovador, el tenis era aún muy desconocido, sólo 10 años antes se había comenzado a jugar el torneo de Wimbledon, el más prestigioso y antiguo del mundo. Ejemplo de especialización de turismo de naturaleza y ocio. Su teléfono era el 32, lo que da idea de lo importante que era la planta hotelera, en una ciudad muy pequeña.

Hotel Salamanca, situado donde hoy se encuentra la calle Salamanca, a una milla de la ciudad, unos 1,8 kilómetros en las afueras, especializado en tranquilidad y relax, turismo de descanso. NO necesitaba, al igual que los demás, de Booking o Expedia, e indicaba su dirección telegráfica.

Hotel Victoria, situado en la Calle de La Marina, ofrecía excelente comida sin ajo. Odiado por los británicos, tan popular entonces, época en la que se comía poco y mal, quizás para disfrazar los platos y engañar al estómago. Con un precio de 5 chelines, unos 30 céntimos de euro, puede considerarse precursor de los hoteles low cost.

Hotel Central, situado en la Plaza de la Constitución, hoy La Candelaria, de dirección y especialización de cocina alemana, la gastronomía diferenciada como atractivo turístico.

Su contrapunto, el Hotel Inglés Internacional, totalmente bajo dirección y restauración británica, otro especializado.

El Benigno Ramos, el más sorprendente y novedoso, cuyo anuncio de 1878, cuando aún Thomas Cook, el supuesto inventor del todo incluido no hacía viajes fuera de Inglaterra, también en la Plaza de la Constitución, ofrecía ‘Table D´Hote’, una gran novedad de la hostelería francesa de aquella época, que viene a suponer un menú con varios primeros, principales y postres a elegir a precio fijo y con vino incluido, ¡caramba! El amigo Benigno Ramos, con toda seguridad, fue el verdadero inventor del Todo Incluido.

Hotel Antonio Sosa, situado en la Calle El Faro, 1, ofrecía coches de alquiler, el rent a car, pero tirados por caballos, pensado para el excursionismo y disfrute del paisaje.

Hotel Europa, situado en la calle de La Marina, vistas al puerto, ofertas especiales para estancias de larga duración, también incluía el vino en el precio de las comidas.

Café 4 Naciones, donde hoy se encuentra el Banco de Santander, ofrecía una gran variedad de vinos locales, adelantándose a Canarias Rural y a Bodegas Insulares, lo que hoy llamamos como una gran novedad Kilómetro cero, dicho más sencillamente, consumo de productos locales.

Hotel Británico, en torno a 1910, obra del arquitecto Mariano Estanga. Imagen: Fondo Fedac.

Posteriormente, hacia 1904, se inauguraba el Gran Hotel Quisisana de lujo, promovido por el comerciante ruso nacionalizado británico Enrique Wolfson, introductor del cultivo del tomate y del plátano en la isla de Tenerife. Se construye para atender la demanda que el Hotel Pino de Oro no podía cubrir. Wolfson le pidió a su arquitecto, Mariano Estanga, que recordara a los castillos de Gran Bretaña. Como así es, el nombre del hotel deriva de la expresión italiana “aquí se sana”, especializado en turismo de lujo y salud.

He querido referirme a la historia turística de Santa Cruz para reivindicar la recuperación de esta industria limpia, sostenible y creadora de múltiples puestos de trabajo de calidad.

Hotel Pino de Oro, años 20 del siglo pasado. Imagen: Fondo Fedac

Santa Cruz tiene grandes atractivos para el turismo, una playa muy bonita que hay que rematar. Cuenta también con un importante puerto de cruceros, que recibe 670.000 cruceristas al año, un 12% de los turistas que recibe la isla, que se pueden fidelizar y atraer para que pasen sus vacaciones aquí. Además, tenemos un Parque Marítimo, obra de César Manrique y los ingenieros Amigó y Olcina; un Palmetum con una de las colecciones más importantes del mundo de palmeras, un parque con una extraordinaria variedad de plantas; una gran Rambla que atraviesa la ciudad y sin, duda, el mejor Carnaval del mundo.

Una arquitectura atractiva, mezcla de lo colonial y lo moderno. Es una ciudad accesible y fácil de caminar, con un comercio que vivió otras épocas doradas y que hay que recuperar, y una gran gastronomía. El clima es ideal, quizás no tan soleado como el del Sur, pero del agrado de muchos visitantes, que buscan algo más que el sol.

Pero para ello tenemos que trabajar mucho todos: el Ayuntamiento, mejorando la ciudad y abriéndola al mar; los hoteleros, restauradores y prestadores de servicios, imbuyéndonos del espíritu innovador del amigo Benigno Ramos; y los ciudadanos, practicando el espíritu del CIT de Santa Cruz, amabilidad y convivencia ciudadana.

 

(*) Este texto es una adaptación del discurso de José Fernando Cabrera al recibir el premio ‘Amables del Turismo’ 2019, que otorga el CIT de Santa Cruz

(**) La imagen destacada corresponde al Gran Hotel Quisisana, en la década de los 20 del siglo pasado, fotografía de E. Fernando Baena, imagen del Fondo Fedac 

 

 

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José Fernando Cabrera (@josefernando.cabreragarcia) es empresario hotelero y expresidente de Ashotel

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Un comentario

  1. Avatar José Manuel dice:

    Enhorabuena por este artículo a todo el equipo de Ashotel y en especial a Don José Fernando. Historia viva del turismo que debemos cuidar y agradecer por compartir este tesoro. Un abrazo

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