Trabajo en un hotel

“Llenamos los hoteles de alegría y hacemos las empresas más humanas”

22 May , 2026  

Guillermo González, ayudante de camarero en MYND Adeje

“Me adapto muy bien y todo es posible si uno quiere hacerlo”. Guillermo González García (Santa Cruz de Tenerife, 1989) trabaja en el hotel MYND Adeje como ayudante de camarero. Tiene diagnóstico de Asperger y forma parte del proyecto SENDA desde 2014, impulsado por el Ayuntamiento de Adeje. Entró en su actual puesto, como ayudante de camarero, el 20 de marzo de 2023. Antes estuvo en Mare Nostrum Resort como ayudante de cocinero y después como limpiacristales. También trabajó anteriormente en Limpiezas Domínguez y en el Centro de Discapacidad del Olivo, como auxiliar de transporte. Guille, como le gusta que lo llamen, ha venido al hotel para esta entrevista durante sus vacaciones, por eso no lleva uniforme. Quiere hacerse fotos con muchos de sus compañeros y compañeras de trabajo. Tiene un horario adaptado, de 12:00 a 16:00 horas, y suele trabajar en el bar Lacumbre, situado en el rooftop del hotel.

—Cuéntenos cómo es su día a día en el trabajo, cuál es su rutina y qué tareas realiza.

Cuando llego ficho, me cambio y voy a la cocina. Luego subo a Lacumbre, la zona bar en la terraza del hotel, y allí preparo la barra y el comedor con su compañero Gabriel Tarquini. Reponemos bebidas, dejamos todo listo para los clientes y durante el servicio estoy atento a la radio para bajar a buscar la comida cuando avisan desde Cocina. Arriba ya hablamos directamente entre nosotros. Yo bajo en ascensor, porque trabajo moviéndome entre la cocina y la parte de arriba.

—¿Y cómo se adapta a su trabajo como camarero?

Yo siempre he dicho una cosa: me adapto muy bien y todo es posible si uno quiere hacerlo. Siempre pongo el ejemplo de un compañero que no sabía cómo funcionaba el wallet, el sistema de pago de habitaciones. Yo le dije: “Si yo sé cómo funciona, tú también tienes que saber”. También sé manejar más o menos la caja. Trabajo de 12 a 16 horas, media jornada. Es justo la hora del mediodía, donde hay más caña.

—¿Además de trabajar en la cocina, en qué otra área del hotel le gustaría desarrollarse?

A mí me gusta mucho la parte de cocina y también hacer cócteles. Me siento cómodo en Lacumbre y en atención al cliente, pero me gustaría seguir aprendiendo más cosas dentro de la hostelería y poder hacer más funciones relacionadas con bebidas y coctelería.

Guillermo, en el bar Lacumbre, con el camarero Gabriel Tarquini.

—Antes de la entrevista nos ha comentado que usted trabaja en el hotel gracias a un programa llamado Senda, impulsado por el Ayuntamiento de Adeje, ¿cómo funciona este proyecto?, ¿tienen coordinación con su trabajo?

Yo estoy en el Proyecto Senda desde 2014. Antes se llamaba Proyecto Alas. Este proyecto lo creó la Concejalía de Bienestar Social y Atención a la Discapacidad de Adeje y a mí me llamó la concejala del Área de Salud, Amanda Trujillo. Me dijo: “Vamos a empezar un proyecto que se llama Proyecto Alas y me gustaría que estuvieras”. Al principio éramos cuatro gatos. Soy uno de los fundadores del proyecto. En el proyecto desarrollábamos nuestras habilidades sociales, donde nos enseñaban cómo comportarnos en un trabajo. Después practicábamos actividades para descubrir nuestras habilidades laborales. Por ejemplo: llevar un carro y transportar cosas como si fueras ayudante de cocina, llevando dulces. Sobre la coordinación con Senda, normalmente ellos negocian con hoteles y otras empresas. Al principio vienen y hacen de apoyo, pero cuando ya estás asentado en el puesto te dejan un poco a tu ritmo. Ellos consideran que los compañeros del trabajo son “apoyos naturales”, personas que te ayudan en el día a día dentro del trabajo.

—¿Ya había trabajado antes en hostelería gracias a este programa?

Sí, mi primer trabajo fue como auxiliar de transporte, después entré como ayudante de cocina en Mare Nostrum en 2017. Allí llevaba los dulces al buffet y los reponía. Luego Rubén, el jefe de cocina, vio que era bastante espabilado y me puso encargado del salmón y de los cereales. Después trabajé en Limpiezas Domínguez, limpiando cristales, y más tarde volví a Mare Nostrum como mozo de pisos. Cuando llegó el COVID estuve en ERTE casi dos años. Al terminar los meses que me faltaban acabé viniendo aquí.

—Acerca de estos trabajos, ¿qué lecciones ha ido aprendiendo de cada uno?

En el primer trabajo aprendí ser responsable y a controlar el dinero. En Mare Nostrum aprendí a organizarme mejor, porque tenía que llegar por la mañana y preparar el carro con los dulces y dejar todo listo. En Domínguez aprendí a adaptarme rápidamente a cualquier imprevisto, porque a veces trabajábamos de mañana y otras de tarde. Allí empecé doblando paños cuatro horas al día, pero la gobernanta vio que hacía el trabajo en hora y media y me encargó llevar cosas a los cáterin y a las habitaciones.

De izquierda a derecha, Borja Suaza (director), Fernando Ramírez (camarero), Guillermo y Víctor Nombela (jefe de Cocina).

—¿Cuál es la parte de su trabajo que más le gusta y qué rincón del hotel es su favorito?

A mí lo que más me gusta es hacer cócteles. Solo hago dos o tres, pero mi favorito es uno que se llama Spiro. Lleva canela, manzana, lichi y limón. Es sin alcohol. La parte del hotel que más me gusta es Lacumbre.

—Háblenos de sus hobbies, ¿qué le gusta hacer en su tiempo libre?

Me gusta ir al cine, ver Netflix, jugar videojuegos y ver anime. Ahora estoy poniéndome al día con el anime One Piece. En cuanto al cine, hace poco fui al cine a ver la película de Michael Jackson. Y en videojuegos ahora mismo estoy jugando al Ghost off Yotei. Llevo tiempo diciendo que me lo voy a terminar, pero siempre dejo un juego a medias y me pongo con otro. También me gusta mucho el fútbol y hablar de partidos con Víctor en la cocina del hotel.

Guillermo con sus compañeros de Recepción, Ainhoa y Javier.

— ¿Nos podría compartir alguna anécdota curiosa de su trayectoria profesional?

Sí. Estuve en el casting de la película Campeones. Conocí a uno de los productores que vino aquí al hotel y me hice amigo de Gloria Ramos y de Emilio Gavira, el Cucaracha, de la serie ‘La que se avecina’. Según ellos, yo daba el perfil para un personaje. Al final no sé cómo quedó, porque eso lo tengo que hablar con mi primo, que es mi representante, pero sí me habría gustado participar para dar más visibilidad a las personas con discapacidad.

—Sobre esto último que menciona, ¿cree que es importante darles más protagonismo a las personas con diversidad funcional?

Yo siempre digo en la radio de Adeje, cuando hablo del Proyecto Senda, que hay que dar oportunidades. Hay empresarios que contratan personas con discapacidad por las ayudas, pero primero deberían conocer a la persona antes de juzgarla. Siempre hago un llamamiento para que contraten a personas con discapacidad, porque al final hacemos el trabajo. A veces somos más lentos o necesitamos más tiempo, pero lo hacemos. Además, creo que llenamos las empresas de alegría y las hacemos más humanas.

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Saúl García es graduado en Periodismo y alumno en prácticas en Ashotel

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