Talentos con talante

El equilibrio en la renovación de las organizaciones

14 Abr , 2020  

Llevo días oyendo y leyendo sobre cómo vamos a afrontar esta crisis, qué vamos a hacer después, cómo vamos a gestionar el cambio o cómo vamos a renovarnos.

Y entre una cosa y otra, me viene a la cabeza uno de mis libros de cabecera de Stephen R. Covey, Los 7 hábitos de la gente altamente afectiva. El hábito 7 es preservar y realzar el mayor bien que poseemos: nosotros mismos. Y para ello tenemos que renovar las cuatro dimensiones de nuestra naturaleza: física, espiritual, mental y social / emocional. Porque para generar cambio externo primero tengo que generar cambio interno. Ya nos lo decía Albert Einstein: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. O el escritor francés Marcel Proust:  “Aunque nada cambiesi yo cambiotodo cambia”.

Volviendo a Covey, el hábito 7 que nos lleva a la efectividad supone ejercer y regular las cuatro dimensiones de nuestra naturaleza de manera sabia, equilibrada y yo añadiría de manera consciente, para ser más efectivos en su integración. Para ello tenemos que ser proactivos y dedicarle tiempo, porque nadie puede hacerlo por nosotros; la inversión en nosotros mismos es la más poderosa.

La dimensión física supone no sólo cuidar nuestro cuerpo sino prestarle atención, alimentarnos saludablemente, hacer ejercicio, descansar y sentirnos.

La dimensión espiritual es el compromiso con nosotros mismos, el alinearnos con nuestra esencia, con nuestro ser, con el Yo Soy. Se nutre de fuentes que nos inspiran y tiene en cada persona un carácter distinto.

La dimensión mental está relacionada con nuestro centro intelectual, con nuestros conocimientos.

La dimensión social / emocional está centrada en el liderazgo interpersonal, la comunicación empática y la cooperación creativa.  Están ligadas entre sí porque nuestra vida emocional se desarrolla en gran mayoría a partir de nuestras relaciones con los nosotros. Ya nos lo dijo Aristóteles: «El hombre es un ser social por naturaleza», y con esta afirmación quiso constatar que nacemos con la característica social y la vamos desarrollando a lo largo de nuestra vida, ya que necesitamos de los otros para sobrevivir.

Haciendo caso a Aristóteles y volviendo a las enseñanzas de Stephen, la autorrenovación debe incluir la renovación equilibrada en las cuatro dimensiones de nuestra naturaleza, y aunque la renovación en cada una de ellas es importante, solo alcanza la efectividad cuando las abordamos conjuntamente. El descuido de alguna afecta negativamente al resto.

Algo parecido sucede en la renovación en las organizaciones. La dimensión física es lo económico; la dimensión mental es la gestión del talento y el reconocimiento de sus trabajadores; la dimensión espiritual es el propósito y la integridad de la organización; y la dimensión social / emocional son las relaciones humanas.

O trabajamos firmemente en la renovación y el equilibrio de las cuatro dimensiones, o es probable que nuestro esfuerzo se convierta en una fuerza restrictiva que obstaculizan el crecimiento y la productividad.

¿Nos atrevemos a autorrenovarnos para renovar?

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Marisol Bardón es directora de Formación y Empleo de Ashotel y autora del blog #AhoraYo.

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2 Comentarios

  1. Avatar Sonia dice:

    Gracias Marisol por estos interesantes consejos que nos hablan de partir por uno mismo. Tomando nota!!!

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