Alejandro Quintero y Malena López, jefe de Cocina y alumna de FP Dual en Iberostar Heritage Grand Mencey
Jefe de Cocina y alumna de FP Dual. Ambos perfiles trabajan codo a codo en los fogones del Iberostar Heritage Grand Mencey. Alejandro y Malena son los protagonistas de esta nueva entrevista para El blog de Ashotel. Cuando entramos en el salón que nos han reservado para la charla, nos encontramos con Malena, que ya está preparada con su uniforme y detrás de una cocina especialmente cuidada para la ocasión. Hechas las debidas presentaciones, le preguntamos por su especialización, los detalles de su formación y sus expectativas de futuro. A los pocos minutos llega Alejandro con energía y entusiasmo, tiene ganas de contar su historia personal y qué lecciones le ha dejado su extensa carrera en el mundo de la gastronomía. Una vez sentados los dos protagonistas, entre utensilios de cocina y herramientas de trabajo, le damos al rec en la grabadora, pensamos los planos para las fotos y comenzamos la entrevista.
— Alejandro, ¿de dónde nace su pasión por la cocina y qué recuerda de aquellos primeros años cuando empezó a trabajar en una tasca de Santa Cruz?
Fue una época en la que simplemente buscaba un trabajo de verano para sacar un dinerito y cubrir mis gastos, en un momento de mi vida en el que no tenía claro si quería estudiar o trabajar. Empecé en una tasca familiar, El Platillo Volante, de Santa Cruz de Tenerife que tenía una cocina pequeñita donde solamente trabajaba una persona. Me llamaron la atención algunos aspectos de su día, por ejemplo, cómo gestionaba la materia prima, cómo la transformaba en un buen guiso o en una buena experiencia para los clientes. Poco a poco me fui interesando por la cocina y les pedí que me enseñaran a cocinar. Mientras iba aprendiendo, mi jefe me decía: «Mira lo que soy capaz de cocinar, imagínate si hubiera estudiado». Esa frase se me metió en la cabeza y a partir de ahí decidí estudiar Cocina.
— A lo largo de su carrera ha pasado por restaurantes, hoteles y hasta una empresa de catering, ¿qué aprendizajes le ha dejado cada etapa y cuáles siguen presentes en su forma de trabajar de hoy?
He intentado aprovechar al máximo cada etapa. Empecé en restaurantes de corte familiar, donde aprendí a valorar muchas cosas y a sentir el negocio ajeno como propio. Al trabajar codo a codo con una familia que lucha por sacar adelante su empresa, desarrollé ese compromiso. Posteriormente, me interesé por el servicio y por su preparación previa, por asegurar que el almuerzo y las cenas llegaran a tiempo, ajustar el aforo al espacio, por prever cuántos clientes venían… En cuanto a hoteles se refiere, aprendí a trabajar con equipos mucho más grandes en los que todo está un poco más estandarizado. Antes de entrar en el Mencey fui jefe de catering de eventos durante 6 años, primero como segundo jefe y después como jefe principal. Al final creo que toda esta carrera me ha preparado para trabajar aquí, porque este hotel reúne todos los empleos en los que he estado a lo largo de estos años.
— Con el tiempo ha pasado de trabajar en los fogones a asumir tareas de coordinación y liderazgo de equipo, ¿cómo ha gestionado esa evolución profesional?
Bueno, en realidad esa evolución también se ha producido en el Iberostar Heritage Grand Mencey. Aquí he plasmado todo lo aprendido en mi carrera y también he aprendido de muchos errores. Al principio crees que tienes que encargarte de todo para que todo salga bien y con el tiempo te vas dando cuenta de que hay que delegar y que hay creer en tu equipo. La mejor forma de obtener buenos resultados no viene cuando desempeñas el trabajo de todos, sino cuando dejas que cada persona del equipo haga su trabajo. Gracias a ello logras una visión general de todo lo que está pasando en la cocina.
Alejandro Quintero Padrón (1982) dirige la cocina de Iberostar Heritage Grand Mencey tras una trayectoria amplia en restaurantes, hoteles y servicios de catering de distintos lugares de Canarias. Tras sus inicios en El Platillo Volante de Santa Cruz de Tenerife, como trabajo de verano, estuvo vinculado al ámbito de los eventos, una experiencia que le permitió trabajar en espacios muy diversos y aprender a adaptarse a cualquier situación en la cocina. Asegura que cada una de esas etapas le ha dejado aprendizajes que siguen presentes en su día a día, desde los valores que aprendió en restaurantes familiares hasta la capacidad de coordinar grandes equipos. En el Mencey, donde lleva ya una década, ha vivido gran parte de su evolución profesional, primero como segundo de cocina y posteriormente al frente del departamento, con responsabilidades de coordinación, gestión y liderazgo de equipos. Alejandro defiende la importancia del trabajo en equipo, la polivalencia y la formación continua: “Los jóvenes deben tener más paciencia, sólo a través del esfuerzo y la implicación constantes acabarán consiguiendo lo que se propongan”, afirma.
— ¿Cómo transcurre una jornada habitual?
Lo primero que hago es pasar por la zona de producción y contacto con el responsable de equipo, quien me resume la preparación semanal. Después voy al servicio de desayuno para dar apoyo al equipo en lo que haga falta. A continuación, todos los jefes de departamento hacemos un pequeño briefing diario, con el que actualizamos las novedades del día, como eventos o peticiones de los clientes. Después me ocupo del trabajo y la gestión diaria.
Creo que toda esta carrera me ha preparado para trabajar aquí, en el Mencey, porque este hotel reúne todos los empleos en los que he estado a lo largo de estos años
— Además de su labor diaria, ejerce como tutor de Malena, alumna de FP Dual, ¿qué supone para usted acompañar a jóvenes que están dando sus primeros pasos en la profesión y qué cree que puede aportar la experiencia en un entorno como el hotel?
Mi labor es enseñar a los alumnos que vienen de prácticas y a mis compañeros de cocina, pero también aprendo sobre sus habilidades profesionales; así puedo ayudarles a encontrar el rol en el que pueden aportar más valor. Lo más importante es que tengan interés y ganas de aprender. Según van progresando, asumen más funciones. Dar responsabilidades al personal es como otorgarles un premio por el buen trabajo que están haciendo. Lo que pido siempre en un inicio es mucha polivalencia: ser capaz de adaptarse a cualquier situación en la cocina y desenvolverse tanto en el restaurante como en la cocina de producción.
— Precisamente, Malena, cuéntenos cómo compagina la formación en el aula con el aprendizaje práctico dentro del hotel. ¿Hay algo que ha aprendido en el día a día que haya cambiado su forma de entender la profesión o que le haya confirmado que quiere dedicarse a ella?
Suelo combinar la parte teórica con la práctica y viceversa. Si en clase no te enseñan a hacer ciertas cosas acabas perdido en la cocina, pero hay veces que es justo al revés, hago antes las cosas aquí que en clase y entonces ya en el aula cuesta mucho menos entender aspectos del apartado teórico. Es importante estar al día en ambos lados, tanto en el teórico como en el práctico.
Malena López Rodríguez (2006) compagina su formación de ciclo formativo con la experiencia profesional como cocinera dentro del programa de FP Dual que impulsa Hecansa con Iberostar, una modalidad que le permite aprender de forma práctica cómo funciona la cocina de un hotel. Su interés por el mundillo de la gastronomía viene de su padre, que tenía como uno de sus hobbies favoritos la cocina. Motivada y con ganas de aprender, encara esta etapa formativa como una oportunidad para ganar confianza y explorar las distintas salidas que le ofrece su entorno laboral. Realiza el segundo curso del Grado Superior de Cocina en Hoteles Escuela de Canarias (Hecansa) tras completar previamente el Grado Medio en el mismo centro. Desde enero de 2026 desarrolla su formación práctica en Iberostar Heritage Grand Mencey, donde trabaja junto a profesionales con mucha experiencia y participa en el día a día de la cocina hotelera. Defiende la importancia de la FP Dual como una herramienta que permite conectar la formación académica con la realidad laboral y así acelerar el aprendizaje: “Aprender de las dos partes es la forma más rápida de mejorar”, comenta.
—¿Y qué cree que aporta la FP Dual frente a una formación únicamente en el aula?
Me aporta un montón de experiencia y conocimiento. Al final, estoy rodeada todo el día de otros profesionales que llevan más tiempo que yo en la cocina. No solo veo las cosas en papel, sino que las llevo a cabo. Puedes conocer la teoría de hacer un guiso, pero llega el momento de cocinar y no te sale como esperabas. Si, por ejemplo, me mandan a hacer un plato y veo que no me sale, pregunto a mis compañeros para que me lo expliquen y así puedo saber exactamente en qué he fallado. Aprender de las dos partes es la forma más rápida de mejorar.
— ¿Qué papel está teniendo el acompañamiento de Alejandro en este proceso?
Aporta mucha seriedad en el día a día, lo cual valoro bastante. Sabe cómo dirigir y repartir las tareas y, lo más importante, sabe comunicarse con su equipo.
— Cuando termine la FP Dual, ¿cómo le gustaría continuar su trayectoria profesional? ¿Qué posibilidades de futuro le abre la experiencia que está adquiriendo ahora en el hotel?
Mi idea a corto plazo es seguir aprendiendo, trabajar y probar en todos lados, como en un restaurante. De esta forma, a largo plazo sabré si quiero trabajar en un hotel, en restaurantes, en una colectividad, en una tienda de comida o incluso abrir mi propio negocio un poco más adelante.
Alejandro sabe cómo dirigir y repartir las tareas y, lo más importante, sabe comunicarse con su equipo
— Alejandro, de todas las experiencias que ha vivido hasta ahora en el Mencey, ¿cuáles han sido las que más le han ayudado a crecer profesionalmente?
Le guardo mucho cariño a un evento en el que organizamos la entrega de un premio. Este evento duró dos días y asistieron los mejores chefs de España. Aquellos que siempre he seguido, de los que he comprado sus libros y que he admirado en sus ponencias. Me pareció súper gratificante, porque el último día vino Elena Arzak, tres estrellas Michelin. En su momento la vi en una conferencia donde le entregaron el premio como mejor chef femenina. Llegado el día del evento pude estar al lado de ella, porque entró en la cocina, conoció al equipo e incluso me felicitó. Para mí supone recibir un premio a mi carrera y a mi trabajo y me anima a seguir haciendo las cosas bien.
— Tras más de dos décadas de trayectoria, ¿ha cambiado mucho el perfil de quienes se incorporan hoy a las cocinas respecto a cuando usted empezó?
Cuando yo empecé, a lo que aspirabas como cocinero era a quedarte fijo en un puesto, porque en aquel entonces, quedarte fijo suponía todo un premio. Te quedabas en tu puesto y empezabas un crecimiento profesional muy largo, casi eterno. En Iberostar es lo contrario: el cocinero llega y empieza su formación dentro de la compañía. Esta formación refuerza su talento y se le abre un abanico de posibilidades de crecimiento. Tengo compañeros que trabajaron junto a mí como cocineros y hoy en día son jefes de cocina en otros hoteles de la cadena Iberostar Hotels & Resorts.
—¿Qué cree que necesitan las nuevas generaciones para desarrollarse y construir una carrera en el sector?
Sobre todo, tener paciencia. Vivimos en la época de la inmediatez, donde todo tiene que ser ya y se tiene que recibir el reconocimiento lo antes posible. También deben tener mucha implicación y esfuerzo, no pueden bajar el listón, porque desde que lo bajen todo el trabajo previo que han hecho se les va a venir abajo. Si son constantes todo les va a llegar.
— El pasado mes de marzo el hotel cumplió 75 años, posicionándose como un hotel histórico y cultural para Tenerife, ¿cómo vivió dentro de la cocina ese gran evento y cuál fue el principal reto?
Con un poco de nervios, pero con mucha alegría, porque fue nuestro evento. Siempre celebramos los eventos por y para los demás, por lo que fue especial poder organizar algo para los trabajadores del Mencey. Aparte, soy chicharrero y para mí este hotel es un referente de toda la vida. Nunca se me pasó por la cabeza trabajar aquí y menos celebrar desde dentro su 75 aniversario.
Si los jóvenes logran mantener su implicación y su esfuerzo acabarán consiguiendo lo que se propongan
— La gastronomía y la restauración evolucionan constantemente, ¿qué cambios o tendencias cree que marcarán el futuro de las cocinas hoteleras y que nuevas competencias necesitarán los profesionales que trabajen en ellas?
Vivimos en islas donde parece que cada vez hay más turismo y creo que el turista quiere conocer los productos locales y disfrutar de una buena experiencia gastronómica. Por eso el kilómetro cero se va a reforzar y vamos a tener que enfocarnos más en esa línea. Pero también debemos respetar el campo y no sobreexplotar nuestros productos.
— Si pudiera volver a encontrarse con aquel Alejandro que empezaba en una tasca con 18 años, ¿qué le diría?
Estoy orgulloso de lo que he conseguido, pero me hubiera formado en otros campos fuera del gastronómico. Con el tiempo te das cuenta de que te faltan dominar aspectos que también forman parte del día a día, como los idiomas, la comunicación o la digitalización, aunque he ido aprendiendo a base de prueba y error. De todas maneras, no creo que no pueda ni deba ser más exigente conmigo mismo. Mi carrera profesional es mi sacrificio, pero también ha sido el sacrificio de mi familia, de mi mujer y de mi hijo. No puedo pretender dar más de lo que he dado porque les hubiese dejado de lado a ellos.
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Saúl García es graduado en Periodismo y becario en Ashotel