Son las 9:30 horas del 2 de marzo en el hotel AC Tenerife de la capital tinerfeña. El grupo intergeneracional de mujeres trabajadoras de hoteles asociados que ha reunido Ashotel está algo nervioso hace días. Saben que van a compartir una conversación en torno al 8M junto con un café. No se conocen entre sí. Tres de ellas forman parte de la conocida generación Z, nacidas después del año 2000; las otras dos comparten década de nacimiento, los 60. Son Isis Delgado Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife, 2003), platera en Laguna Nivaria; Carmen Coto Rodríguez (Puerto de la Cruz, 2002), camarera de restaurante en Gran Hotel Taoro; Michelle García Morell (Santa Cruz de Tenerife, 2001), recepcionista en AC Tenerife; Nancy Pestano González (Arafo, 1967), camarera de bar / restaurante en Paradise Park Fun Lifestyle Hotel; y Amparo Cabrera Gordillo (Puerto del Rosario, 1963), jefa de Administración en GF Gran Costa Adeje.
Llegan muy puntuales a la cita, se presentan y empiezan a hablar algo tímidas entre sí, sobre todo las ‘zoomers’ (generación Z), más observadoras que habladoras. Saben que compartirán una charla distendida y una sesión de fotos; algunas confiesan ciertos nervios, que rápidamente se dispersan al comprobar que “no es para tanto”, apunta una de ellas. Ashotel las ha reunido para conocer cómo viven este 8 de marzo, qué significa para ellas y cómo ha sido su trayectoria laboral. Las más jóvenes conocen el significado de un día importante como este, aún necesario, pero más por lo vivido con sus madres y abuelas. Algunas no terminan de interiorizar por qué sigue siendo importante, pero al finalizar la charla se dan cuenta de muchos detalles de los que no se habían percatado.
El sector hotelero asociado a Ashotel tiene una distribución de plantillas en la que el 58,15% son mujeres y el 53,98% están al frente de departamentos, pero el recorrido no ha sido igual ni tan largo para ellos que para ellas. Si vamos a los puestos de alta dirección y ampliamos la radiografía a todo el país, según el Ranking de Hosteltur, solo el 18% del liderazgo es femenino. De los 437 directivos únicos pertenecientes a 159 cadenas hoteleras que han facilitado sus datos, solo 80 son mujeres, frente a 357 hombres, lo que evidencia la brecha de género que impera en estos puestos de alta dirección de las hoteleras españolas. Sin embargo, las afiliaciones a la Seguridad Social revelan que en el sector del alojamiento trabaja un 57% de mujeres frente al 43% de hombres.
Cinco historias, cinco vidas
Isis Delgado Rodríguez (23). Trabaja desde el pasado septiembre en Laguna Nivaria como platera, en el departamento de cocina, tras concurrir a una oferta de empleo para este puesto.
Trabajaba como cocinera en un restaurante en la capital tinerfeña y consideró que era una oportunidad para mejorar sustancialmente sueldo y horario. Tras su correspondiente entrevista fue seleccionada para el puesto. A pesar de su juventud ya sabe lo que es la responsabilidad extrema: tiene una niña de tres años y sabe que quiere darle lo mejor. Gracias a su tía consigue conciliar trabajo, estudios y el cuidado de su hija. “Quiero seguir aprendiendo”, asegura. Y aunque ya no es la última trabajadora incorporada a la plantilla del hotel, sigue siendo “la chica nueva”, básicamente porque es la más pequeña; “me lo dicen con cariño”, aclara. Forma parte del equipo de cocina y trabaja bajo la supervisión del jefe del área. Su labor es clave para mantener los estándares de higiene exigidos por la normativa sanitaria. Le gusta su trabajo y está contenta con el equipo.
Nancy Pestano González (58). Atesora una amplia experiencia, incluso como emprendedora, pues durante un lustro en la década de los 2000 montó su propia tasca en La Laguna, “justo cuando entró en circulación el euro”. Antes, incluso, en los años 90, trabajó en un hotel en Amsterdam, donde vivió cinco años. “Era joven y tenía muchas ganas de vivir y aprender”, recuerda. Se formó en gestión de Bares y Restaurantes y tras su paso por varios hoteles del sur de Tenerife, desde 2008 trabaja en Paradise Park. En su labor diaria destaca el montaje y preparación de la sala, elaboración y servicio de bebidas en barra, así como del servicio de mesa. Asegura disfrutar con el trato al cliente y enseñar a las nuevas generaciones que se incorporan al mercado, “incluso lo paso muy bien enseñando a los alumnos de Erasmus que pasan periodos en nuestro hotel”. En el Paradise toda la plantilla de las áreas de Bar y de Restaurante conoce todas las funciones del departamento, de forma que pueden realizarlas de forma indistinta. “Es una forma de trabajar que nos permite tener un perfil más polivalente”, aclara. Entusiasta y con mucha energía positiva. Así la define su empresa.
Carmen Coto Rodríguez (23). Comenzó a trabajar en hostelería para pagarse la carrera de Relaciones Laborales, primero en algunos pequeños restaurantes y
luego ya en establecimientos gastronómicos hasta que hace cinco meses, con la apertura del Gran Hotel Taoro, tuvo la oportunidad de incorporarse al equipo de los restaurantes de este emblemático establecimiento. “Mi trabajo consiste en atender a los clientes, garantizando una experiencia agradable, educada, cordial y con una increíble gastronomía; también implica preparación de restaurante, orden y limpieza”, resume sus funciones. Es la más pequeña de su departamento, pero se define como una mujer con carácter, lo que le otorga respeto en su relación con el resto de los compañeros, que siempre la toman en serio a pesar de su juventud. A medida que trabajaba y le gustaba todo el campo de la gastronomía y los vinos decidió hacer un receso en sus estudios para poder dedicarse laboralmente de lleno a su hotel, en el que asegura que “hay muchas posibilidades de crecimiento”, una realidad que le gusta del sector.
Michelle García Morell (25 años). Estudió el grado de Turismo en la Universidad de La Laguna e inmersión lingüística en inglés por la Universidad Menéndez Pelayo –“me apasionan los idiomas”, asegura–. Durante el último curso de la carrera tuvo un listado de hoteles para elegir dónde realizar sus prácticas y el AC Tenerife le llamó la atención. Tras tres meses de prácticas le ofrecieron un contrato, primero como recepcionista de noche y a los pocos meses ya se incorporó a la mañana. Desde entonces han pasado dos años. Además de su función asociada a su puesto, asegura que le encanta también el campo de la organización de eventos, en la que colabora también. “Este es un hotel pequeño y somos como una familia. Gestionar reservas y pensar en dar vida a eventos es la parte que convierte mi trabajo en pasión”, asegura convencida. “Recibimos mucho turismo de cruceros y también clientes de negocios, que es el enfoque de este establecimiento, con lo que muchos de nuestros huéspedes son repetidores y a muchos los conocemos”, cuenta.
Amparo Cabrera Gordillo (62). En su haber, más de 30 años de antigüedad en su empresa, en diferentes marcas, y desde 2008 en su actual puesto. Trabajó
en sus inicios como ayudante de administración en una empresa mayorista en La Laguna hasta que le ofrecieron un cambio laboral en el sur de la isla. “A pesar de que vivo en el norte, iba y volvía acompañada, lo que obviamente era mucho más llevadero; y claro, lo que cobraba en mi anterior trabajo en un mes, lo cobraba en el sur en una semana, así que vi la oportunidad de mejorar y seguir creciendo”, recuerda. En 2008 le llegó la oportunidad de dirigir el departamento en el que ya trabajaba en su hotel y aunque admite que le costó un poco verse en el papel al principio, al poco tiempo se sintió agradecida del empujón que le dieron en su empresa. “Son inseguridades que a veces cuesta quitarse de encima, pero al final tienes muy claro qué sabes hacer y lo haces bien”, apunta. En su día a día se ocupa de las gestiones propias del área financiera, múltiples funciones, desde registros contables, control y gestión de tesorería, pagos, impuestos…
“La experiencia es un grado”
Nancy mira a Isis cuando cuenta cómo concilia entre su hija pequeña, su trabajo y sus estudios. “Tú eres un ejemplo de mujer trabajadora porque, aunque quizá hayas vivido unos tiempos más igualitarios, la lucha no acaba y tú siendo tan joven ya sabes lo que es pelear; quieres progresar por tu hija, pero seguro que también por ti misma”, comenta. “Es que todavía hay mucho que avanzar”, añade Amparo, quien añade que “hay que aprender también de las nuevas generaciones”. “Yo tengo buenas aliadas en compañeras jóvenes, nativas digitales, que vienen ya con los cambios instalados en la cabeza”, añade. “A mí me encanta estar rodeada de gente joven”, dice también Nancy, “y nuestra experiencia es un grado, nos da calma y ante situaciones de estrés sabemos resolver mejor y ser referente para los jóvenes”. “Como siempre tengo mucha prisa, me suelo adelantar a lo que va a venir y me encanta enseñar a la gente joven, explicarles maneras de sacar el trabajo de una forma más cómoda y fácil, evitarles en cierta medida algunos palos de la vida”, apunta quien se define como una persona con bastante paciencia.
“El ambiente que tengo es muy bueno”, cuenta Isis, la más joven del equipo. También Carmen es la de menor edad en su departamento. Admite ser consciente a veces de algunos micromachismos, detalles casi de educación, como el hecho de que una chica no pueda cargar una mesa, “¿por qué no?”, reivindica.
Para todas, uno de los atractivos del sector hotelero reside en las grandes posibilidades de crecimiento interno, de medrar puestos e ir adquiriendo nuevas responsabilidades con la trayectoria y la experiencia. Eso es un aliciente. “Aunque inicialmente habían pensado en mí para servir desayunos, cambiaron de opinión y directamente entré a trabajar en los restaurantes a la carta”, apunta Carmen. “Nosotras trabajamos en un hotel pequeño, nuestra plantilla no llega a 50 personas, somos como una gran familia”, destaca Michelle, quien también pone en valor el buen ambiente diario.
El 8M sigue siendo necesario
Isis no tiene muy claro qué significado tiene para ella el 8M. Quizá no ha tenido referentes muy cercanos. Aunque rompe el hielo con la pregunta, se queda luego escuchando el relato de las demás y acaba dándose cuenta de las pequeñas luchas diarias que aún continúan. “La verdad es que, al escucharlas a ustedes, creo que no me había planteado algunos escenarios y visto así tienen bastante razón”, admite.
“Para mí, mi referente es mi abuela, una locutora de radio (María Teresa Alfonso) que peleó mucho desde los años 60 en Tenerife en un mundo muy masculino, pero ella nunca se achantó”, asegura Michelle muy orgullosa. “Ella tenía claro que ningún hombre la iba a parar y me admira su fuerza. Mi madre también siguió su ejemplo, así que yo celebro este día gracias a ellas y lo que han reivindicado y logrado”, recuerda.
Mientras, Carmen afirma que, aunque no reivindica el 8 de marzo en la calle, piensa en su madre, con cuatro hijos, que salió adelante muchos años sola, y quiere tener en ella un reflejo. “Lo celebro por ella, porque es una mujer súper luchadora, que tiró del carro, que ha trabajado toda su vida, aun con dificultades”, añade.
“Pues para mí el 8 M significa muchísimo”, salta Nancy, quien también tuvo en su madre un gran referente. “El estar hoy aquí, conocernos nosotras y estar hablando de este tema es ya importante de por sí”. Pero el ejemplo que ella destaca sobre cómo evolucionan los tiempos lo representa su abuela paterna, “una mujer de Arafo que leía el periódico todos los días, con una memoria prodigiosa, que adoraba el teatro y retenía tan bien los textos que se aprendía el suyo y el de los demás. No necesitaban regidor, pero claro, era mujer y no la dejaron estudiar; su ilusión era el teatro, pero el machismo imperante se lo impidió y eso me da mucha pena”.
“Sí, se ha luchado mucho, pero hay que seguir, esto no acaba aquí, quedan muchos logros por conseguir”, sigue Amparo, quien apunta, por ejemplo, que “hay que trabajar con las hijas, sobre todo, para que vivan de forma independiente, elijan su camino y su destino sin necesitar, por ejemplo, el visto bueno de sus padres”.
El sector alojativo está muy regulado y los salarios publicados en sus correspondientes tablas por categorías y puestos. Las empresas de más de 50 trabajadores están obligadas por ley a contar con planes de igualdad. Tanto Nancy como Amparo conocen de sobra esos planes y aseguran que se trabajan protocolos en sus departamentos. “Incluso la gente joven viene muy informada, pregunta y consulta muchas veces; tienen también una cultura de la diversidad mucho más amplia”, dice Nancy. Ahora queda que las mujeres, que no solo representan el 51% de la población, sino que son mayoría en las plantillas hoteleras, vayan ocupando puestos de responsabilidad directiva. Por eso, y por otras tantas cosas, sigue siendo necesario el 8M.
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Naima Pérez es periodista y responsable del área de Comunicación de Ashotel