Se dice que hay temas de los que no se debe hablar en reuniones familiares o cualquier otro evento social. La religión, el fútbol o el tiempo se llevan la palma, este último porque hace pública y notoria la falta de recursos para mantener una conversación con un mínimo de interés, cual encuentro con el vecino en el ascensor que despierta un inusitado interés por los niveles pluviométricos y térmicos venideros y pasados durante el interminable ascenso a la tercera planta. Pero de lo que nunca jamás se debe hablar, bajo ningún concepto –so pena de acabar a galletazos–, es de política.
derechierda, elecciones autonómicas, fachas, izquierdecha, ni buenos ni malos, partidos de derecha, partidos de izquierda, rojos