Trabajo en un hotel

“Aprovechemos que el volcán nos ha puesto en La Palma el foco mundial para convertirnos en un destino único sostenible”

29 Oct , 2021  

Javier Navarro, director del hotel Hacienda de Abajo

Nació en Jaén en 1983 y llegó a La Palma hará tres años este domingo como director de un hotel especial, Hacienda de Abajo, en Tazacorte, una antigua hacienda azucarera del siglo XVII reconvertida en hotel emblemático desde 2012. Ilusionado por dedicarse a la dirección hotelera y poderlo hacer uniendo sus dos pasiones, el turismo y el arte, se siente hoy un bagañete más en medio de una crisis sin parangón, provocada por la erupción del volcán de Cumbre Vieja, y que vive día a día centrado en arrimar el hombro y ayudar en todo lo que se pueda. Javier se fue a Madrid a estudiar en la Escuela Oficial de Turismo con 18 años y al terminar comenzó su trayectoria laboral en Viajes El Corte Inglés. Allí estuvo algo más de tres años, tiempo en el que mantuvo mucho contacto con establecimientos hoteleros, lo que motivó su deseo de probar en ese sector, hacia donde puso rumbo. Durante 10 años trabajó en varios hoteles de la cadena Holiday Inn Express, en los que desempeñó diferentes funciones, desde ayudante de recepción hasta jefe de Ventas de la cadena en España. Sin embargo, aunque había realizado labores en la gestión hotelera, tenía interés en dar el salto a la dirección y fue entonces cuando se cruzó en su camino Hacienda de Abajo. “Dicen que los trenes pasan una vez y yo me subí al de La Palma; en aquel momento de mi vida quería probar la dirección hotelera y me surgió esta propuesta, en la que se fusionan mis dos pasiones en un mismo producto”, asegura.

‒Javier, tras casi mes y medio de erupción en La Palma, queríamos saber ante todo cómo están ustedes en el hotel que, aunque no está en la zona de exclusión, sí está cercano, en la zona oeste de la isla. ¿Qué es lo más complicado ahora mismo en la gestión?

Pues ahora mismo la situación es compleja, porque no puedes hacer nada por controlar evidentemente una erupción volcánica. Vivimos al día, centrados en lo que nos informan desde los medios oficiales y los científicos. En lo que más nos estamos esforzando es en mantener la actividad en nuestro hotel y restaurante; estamos en zona segura, aunque próxima al volcán. Creemos en el valor social de esta zona de la isla, en seguir trabajando y mantener en activo a todo el personal, y por eso hemos solicitado que  incentive y bonifique, además de los ERTE, al personal en activo de nuestros equipos. Debemos ser lo más humanos posible, mantenernos, dar el servicio de excelencia de estos años y apoyar a nuestros trabajadores, vecinos, ayuntamientos… Ayudar en todo lo que esté en nuestras manos. Desde el minuto uno de la erupción nos pusimos a las órdenes del Ayuntamiento de Tazacorte y de la Consejería de Turismo del Cabildo palmero. Tenemos vecinos, amigos, familiares que han perdido sus casas y creemos que tenemos que cuidarlos.

‒¿Cómo lo están viviendo en el día a día?

La incertidumbre marca nuestro día a día, aunque nos esforzamos en dar estabilidad emocional a los trabajadores, tratando de mantener la rutina del día a día para seguir manteniendo activa la economía, no solo de las 30 familias que viven de Hacienda de Abajo, sino de todos los proveedores que tenemos; somos un círculo económico grande que toca a muchas ramas de la isla.

‒Aunque solo está afectado el 10% del territorio de La Palma y la isla es segura, Hacienda de Abajo está próximo a esa zona de exclusión… ¿Qué perfil de cliente alojado han tenido estas semanas y qué previsiones tienen para el próximo mes?

Ahora mismo en Hacienda de Abajo tenemos alojado un grupo de personal de emergencias, además de otros clientes. Al principio de la erupción hubo un aluvión de profesionales de medios de comunicación que ha ido aflojando con el paso de los días. Entre los turistas que tenemos, por nuestro segmento y ubicación, contamos con algunos clientes internacionales, de la Península y tenemos claro que debemos agradecer toda la solidaridad que nos llega desde fuera. Este volcán ha situado a La Palma en el mapa mundial, de modo que recibimos clientes que nunca antes habían visitado la isla y la están conociendo ahora a raíz de la erupción. Respecto a las previsiones, vivimos realmente al día. Antes de la pandemia teníamos una anticipación de reservas de unos 3-4 meses; después de la pandemia, esa previsión se redujo a una semana vista y ahora trabajamos a un día vista. Cada noche veo el informe de las reservas que tenemos al día siguiente y así vivimos.

Javier Navarro, director de Hacienda de Abajo, en los jardines del hotel.

‒Veníamos saliendo de unas restricciones fuertes debido a la pandemia y en La Palma empezaban a recuperarse, al igual que en el resto de las islas. Ahora erupciona un volcán contra el que no se puede hacer nada. ¿Existe algún aprendizaje claro que sacar de todo esto?

Desde que explotó el volcán, recuerdo con los compañeros del hotel la típica escena de cuando hacías una entrevista de trabajo y te preguntaban eso de “cuál es la situación más complicada o adversa que has asumido con clientes y cómo la has resuelto”. Y bromeamos diciendo “¿qué quieres que te cuente: pandemia mundial, incendio, vientos huracanados o un volcán?”. Esto te enseña a mantener la calma en todo momento y que nunca te puedes confiar, sino que hay que adaptarse a la situación del momento; si hoy funciona algo hasta las 3 de la tarde, puede que no funcione a las 4. Dicen que el mundo cambia por minutos, pues estamos aprendiendo a trabajar a base de tortas de la naturaleza.

‒Hacienda de Abajo es un hotel único, el primer establecimiento emblemático de Canarias, único con esta categoría en La Palma, erigido sobre una antigua hacienda azucarera del siglo XVII. Si dejamos a un lado todas las dificultades sobrevenidas en estos últimos dos años, ¿cuál es el perfil del cliente? ¿qué tipo de reservas reciben en mayor cantidad: directas, turoperadores…?

Cuando yo llegué a la dirección del hotel, en 2018, realizamos una reestructuración del producto, de su gestión y comercialización. Antes de eso, entre 2012 y 2018 se trabajaba en un 90% con turoperación, sobre todo alemana, y una media de edad de 70 años. A partir de 2018 decidimos ofrecer un producto algo diferente; esta es una casa con servicios de lujo, pero con una atención tan cercana e individualizada que hace que se asemeje a otro tipo de lujo. Nuestro compromiso es que trabajando en un lugar único como este el cliente, al marcharse, recuerde cómo lo hemos hecho sentir, la experiencia que se lleva, lo vivido con nosotros. Nuestro target ha rejuvenecido y hemos logrado este verano, el mejor desde que abrió el hotel, un 50% venta directa a través de nuestra web y con una fidelización elevada. Muchos clientes vienen a su casa de La Palma.

Dicen que el mundo cambia por minutos, pues estamos aprendiendo a trabajar a base de tortas de la naturaleza

Medalla al Mérito Turístico en Sostenibilidad y Calidad, Premio Hispania Nostra a las Buenas Prácticas en la Conservación del Patrimonio Cultural y Natural. ¿Han tenido ustedes algún hotel en España o en Europa de características similares en el que inspirarse?

Hay hoteles históricos, pero generalmente están situados en el centro de las ciudades, algunas patrimonio mundial, pero localizados en un pueblo pequeño de una isla pequeña no es nada habitual. Hacienda de Abajo es el esfuerzo de una familia que quiso poner en valor su patrimonio y ha continuado en las mismas manos por diferentes generaciones. La hacienda fue construida por Jácome de Monteverde y ampliada por sus herederos, familia hoy de apellido Sotomayor. Este hotel tiene más de 1.300 obras de arte y creo no equivocarme si afirmo que es el único, al menos en Canarias, que cuenta en nómina con un restaurador de arte. Cuando se abrió, en 2012, en realidad no se reformó la antigua hacienda, sino que se restauró pieza a pieza. Mantiene todos los elementos constructivos, como los pisos, techumbres, ventanas, puertas o columnas. Hacienda de Abajo, desde mi punto de vista, cumple también una misión y es la puesta en valor para el turismo de bienes culturales e históricos de nuestro patrimonio.

Entre las bellezas del hotel, con 1.300 obras de arte, destaca también su superficie verde y ajardinada. Descríbanos un poco cómo son los jardines del hotel, que nos consta que son un elemento que ustedes ponen en valor con la organización de cenas y eventos al aire libre…

El hotel está rodeado de plataneras y dentro del establecimientos tenemos un jardín de rarezas botánicas de varios lugares: helechos arbóreos de Nueva Zelanda, palmeras de Borneo o flamboyanes de Madagascar. Es una isla dentro de la isla y todo ese encanto había que utilizarlo y darle vida, no solo para los clientes, sino abrirlo a la vida cultural y social de la isla. Entre los eventos más destacados están las veladas de ópera entre plataneras o los mercadillos de Navidad… Creemos que estos eventos son en sí un centro de atracción, porque somos parte de la historia del lugar, de su presente y queremos seguir formando parte de su futuro.

Hacienda de Abajo, desde mi punto de vista, cumple también una misión y es la puesta en valor para el turismo de bienes culturales e históricos de nuestro patrimonio

Desde Ashotel se ha propuesto a las administraciones una serie de medidas para recuperar cuanto antes del sector turístico: desde un plan de promoción especial para la isla; la eliminación de tasas aéreas; un seguro especial para los turoperadores, que contemple situaciones extraordinarias de la naturaleza como esta; o un bono turístico para fomentar en la Península la visita a la isla y el alojamiento en sus establecimientos, entre otros. ¿Qué otras medidas consideran ustedes que serían de utilidad?

Y apoyamos las medidas de Ashotel, por supuesto. Destacamos lo del bono turístico, ese que se puso en marcha en verano para incentivar que los canarios gastaran en sus establecimientos hoteleros, pero centrarlo ahora en La Palma. Creemos también que en esa promoción necesaria para la isla no podemos vender que aquí no sucede nada, porque tenemos un volcán y creemos que una forma importante y factible de ayudar a los palmeros es viniendo a consumir en la isla: invertir en el quiosco de Los Llanos, en el restaurante de Tazacorte, en un hotel de la isla… eso al final hace que todos los que estamos aquí podamos seguir generando riqueza.

‒De todas las crisis deben salir oportunidades, ¿por dónde cree que debería enfocarse el sector turístico en La Palma, una vez superada la erupción y todas las personas afectadas tengan una solución a la pérdida de viviendas y de su modo de vida?

Pues teniendo en cuenta que la isla entera es Reserva de la Biosfera, creo que es el momento de reinventarnos, como dice el director del hotel Sol La Palma, Sébastien Boué, con quien suelo hablar bastante. Es el momento de mirar hacia esos Objetivos de Desarrollo Sostenible fijados para 2030 por la UE. Porque lo que la naturaleza te quita, seguro que te lo da por otro lado. Deberíamos convertir esta isla en un lugar 100% sostenible, preparada para lo que necesita la sociedad y el mundo actual, alejada de la contaminación… Deberíamos trabajar en hacer de La Palma un destino único, porque realmente lo somos. Y hay tanto por reconstruir ahora mismo que creo que es el momento de dirigirnos hacia lo que nos haga únicos. Aprovechemos que nos han puesto el foco mundial encima para convertirnos en un destino único sostenible.

 

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Naima Pérez es periodista y responsable del área de Comunicación de Ashotel

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