Llevamos muchos años midiendo el turismo y, además, lo hacemos bastante bien. Sabemos cuánta gente llega, cuánto se queda, cuánto gasta, qué ocupación tenemos, cómo evoluciona la tarifa y prácticamente cualquier dato que queramos cruzar. Y está bien que sea así. Gestionar sin números sería otra cosa, pero desde luego no sería gestionar. Lo que ya no tengo tan claro es que sepamos medir igual de bien lo que dejamos detrás.
aportación de turismo, dirección y gestión hotelera, gestión de la sostenibilidad, impacto social de un hotel, impacto turístico, liderazgo de equipos, rentabilidad turística, transformación del turismo