¿Me lo dices o me lo cuentas?

Annus horribilis

4 Dic , 2020  

Este 2020 es de traca: ahora va y se nos muere Dios −ojo, que no me estoy marcando un ‘Willy Toledo’, me refiero a Maradona−. En realidad a mí el fútbol no sólo no me gusta, sino que me disgusta, y aunque no dudo de la parte positiva que aporta cualquier deporte −aunque suele hacerlo más si se practica−, y puedo entender la emoción por el sentido de pertenencia y hasta por la exaltación del orgullo patrio, me cuesta asimilar las exacerbadas reacciones colectivas que  puede llegar a provocar tanto su juego como sus protagonistas, como si fueran ellos a cancelarnos la hipoteca −si así fuera me uniría sin dudarlo e incluso gritaría y lloraría cual fan quinceañera de los Pecos−.

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