Y no me refiero al famoso eslogan del reconocido diseñador gallego de sobrias y elegantes líneas que en su día vistió a los protagonistas de una popular serie ochentera ambientada en una tropical urbe norteamericana –qué cansino esto de tener que dar tantas vueltas retorcidas para no hacer publicidad encubierta y evitar decir Adolfo Domínguez…–.
admitir el error, aprender y mejorar, arruga, arruga como símil de imperfección, la arruga es bella, la perfección está sobrevalorada
Se dice que hay temas de los que no se debe hablar en reuniones familiares o cualquier otro evento social. La religión, el fútbol o el tiempo se llevan la palma, este último porque hace pública y notoria la falta de recursos para mantener una conversación con un mínimo de interés, cual encuentro con el vecino en el ascensor que despierta un inusitado interés por los niveles pluviométricos y térmicos venideros y pasados durante el interminable ascenso a la tercera planta. Pero de lo que nunca jamás se debe hablar, bajo ningún concepto –so pena de acabar a galletazos–, es de política.
derechierda, elecciones autonómicas, fachas, izquierdecha, ni buenos ni malos, partidos de derecha, partidos de izquierda, rojos
A priori se podría pensar que para disfrutar de cualquier trabajo hay que tener vocación. Sin embargo, en mi caso no me dediqué a esto tanto por vocación –de hecho empecé Veterinaria, aunque mirándolo fríamente no iba tan desencaminado–, sino más bien por ‘vacación’, ya que me gusta mucho viajar. Mientras estudiaba Turismo hice todas mis prácticas en agencias de viajes –básicamente poniendo sellos en los folletos y curtiéndome con mis primeras broncas con los clientes del Imserso, ya que todos querían ir a Matalascañas cuando solo quedaban plazas para Salou– pues era lo que me atraía, pero tras mi primera experiencia profesional en un hotel quedé enganchado de por vida –hay que ver el ojo que tengo, más que vago parece tonto–.
cada hotel es un mundo, clientes quisquillosos, departamentos hoteleros, director de hotel, disfrutar con lo que uno hace, hotel único e irrepetible, personalismos