Aunque uno siempre está en continuo aprendizaje, de mi humilde experiencia en náutica deportiva y recreativa he podio aprender algunas cosas básicas sobre el mundo de los barcos. Para empezar, no conozco ninguno que pueda cambiar de rumbo sin propulsión, sin impulso. Ya puede estar a los mandos de la embarcación Jack Aubrey el intrépido comandante en la célebre película Master & Commander, que para que el timón haga su trabajo necesita motor o vela que lo propulse, a veces en situaciones difíciles y dependiendo del barco, ambos al mismo tiempo. Por lo tanto, para cambiar de rumbo necesitamos primero “echar a andar”.
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